Sáb06232018

Last updateVie, 18 Ago 2017 12pm

Back Está aquí: Home Bilbao Grupo municipal Udalberri Las necesidades del CEP Luis Briñas y la involuntad política del Gobierno

Las necesidades del CEP Luis Briñas y la involuntad política del Gobierno

En noviembre de 2013, se llegaba a un acuerdo plenario en el Ayuntamiento de Bilbao mediante el cual se instaba al Gobierno Vasco a destinar una partida presupuestaria para una zona cubierta en el patio del colegio Luis Briñas en el barrio bilbaíno de Santutxu. La intervención en el centro, con más de 700 alumnas y alum nos por aquel entonces, respondí a a una demanda que la comunidad educativa de la escuela sostenía desde hace tiempo. Casi cuatro años después de aquel acuerdo, el pasado diciembre, iniciaban las obras para la construcción de una zona deportiva cubierta a metros de distancia del edificio. Hasta ahí todo correcto, salvo los años de retraso a la hora de acometer las obras.

El problema llega cuando la propia comisión creada ex-profeso para dar seguimiento a la construcción de dichas instalaciones deportivas, advierte de la inexistencia de baños y vestuarios así como de otros problemas tales como que el tánsito entre el edificio donde se ubican las aulas y las intalaciones deportivas no esté cubierto. Dejando a un lado la evidencia de dichas necesidades, llama la atención que a la hora de acometer unas obras que una comunidad, educativa en este caso, lleva años demandando, no se cuente con dicha comunidad para elaborar el proyecto. Que ni siquiera se les muestre éste para poder realizar aportación alguna a quienes van a hacer uso de las instalaciones proyectadas. Es algo tristemente habitual en el gobierno municipal de PNV-PSOE que nos tiene acostumbaradas a esa máxima del despotismo ilustrado que decía todo para el pueblo, pero sin el pueblo.

Por otro lado, si las carencias se han detectado a tiempo, es incomprensible que no se solventen también a tiempo. No se trata de una obra faraónica, sino una mejora que los propios arquitectos encargados del proyecto aseguran puede realizarse.

En este escenario, es inevitable recordar de nuevo la dicotomía escuela pública y escuela concertada. Porque la segregación entre la escuela concertada y la pública es la cuestión que subyace en éste problema y en muchos otros que tienen nuestros centros públicos, tanto de primaria como de secundaria. Tristemente mientras Luis Briñas demanda unas necesidades básicas de cara a una obra que llevaban años esperando,la escuela de Miribilla tiene aulas inutilizables por la humedad y las goteras que se forman en éstas o nuestras niñas y niños tienen que sufrir unas temperaturas de hasta 36 grados en clase, el Gobierno Vasco, blinda hace un año, un aumento en las partidas presupuestarias para la educación con certada;6 millones para la educación infantil y 12 millones para la ducación primaria.

Menospreciando de nuevo la escuela pública sostenida por una comunidad educativa implicada y responsable que a menudo suple las carencias generadas por las instituciones. Una comunidad educativa a la que desde el ayuntamiento muchas veces no se la escucha, con la que muchas veces no se trabaja, no se negocia, no se construye, prevaleciendo una vez más la involuntad política de un gobierno sobre el trabajo colectivo y organizado de la ciudadanía.

Amaia Arenal Vidorreta. Concejala de UdalBerri-Bilbao en Común.