Alemania: Buen queso o mala carne

A pesar de que el olor de una quesería de Mahón y una carnicería de Navalcarnero pudiesen ser el mismo...Las consecuencias prácticas que se derivan de tal desagradable coincidencia no deberían pasar inadvertidas.

Así, en el primer caso estaríamos (digamos) en el sitio adecuado a la hora correcta, mientras en el segundo supuesto, haríamos una alusión imaginaria a la prudencia individual.

Lo mismo ocurre con las posibilidades que desligan de una eventual aplicación práctica en nuestro sistema laboral de la connotada figura germana de los "minijobs".

Para unos (sindicatos) el olor a mala carne es evidente otros (patronal), en cambio, destacan que se trataría de probar cuña de buen queso. Más que todo, hablamos de moneda de dos caras, bien pensada alude a oportunidad circunstancial, cruz en aquello que simboliza "la precariedad" de aquellos trabajos no cualificados (limpiadores, repartidores, etc.).

La realidad es que este tipo de contratos, figura clave del desdeñado canciller Schroeder en su plan de lucha contra el desempleo del año 2003, han tenido un resultado muy favorable en las siempre perversas estadísticas. No en vano, se cifra en más de siete millones (1 de cada 5), los trabajadores alemanes que se ocupan, con mayor o peor fortuna, bajo esta fórmula.

Así, jóvenes estudiantes que acceden por primera vez al mercado laboral o personas con un empleo a tiempo completo que quieren incrementar sus rentas, encuentran en esta técnica contractual un buen aliado.

Sin embargo, el escenario descrito tiene, también, una lectura oscura:

La brecha de las desigualdades sociales sigue creciendo. Cerca de 6 millones de alemanes necesitan cobrar subsidios sociales para poder vivir a duras penas. El índice porcentual de los salarios medios sigue bajando y la población alemana envejeciendo a un ritmo alarmante. No todos cantan alegres mientras degustan una buena "Krombacher".

En la Europa del Sur, vetusta y castaña, de paja y tierra cerril, las cosas (todas) caminan al paso marcado por el partido cristianodemócrata de Merkel. Una Europa alemana que no al revés.

En este contexto, la cifra desbocada de desempleo en España, cerca de 6 millones de ciudadanos que el gobierno circunda en un eufemismo majadero, nos llevaran, ya lo están haciendo, a probar diferentes alternativas, entre ellas, la posibilidad de simplificar la multitud desorganizada de actuales modelos contractuales, incentivar la iniciativa empresarial o incorporar nuevas figuras, como bien pueden ser los propios "minijobs".

Todo ello, posibles parches que pueden servir para cubrir con mesura las estadísticas.

En definitiva, es necesario incidir en un plan estructural serio y continuado, en una reforma laboral que no por valiente debe ser, también, calificada de insuficiente e incompleta. Sin esta evolución natural (cambio) del mercado laboral cualquier parche, llámese, alemán o merkeliano, será un hálito de eufemismo y una cosa es cierta, es más fácil cambiar en época de crisis que en época de esplendor.

Me parece que, al final, alguien se comió la carne (error) y tiró el queso [...]

Alberto de Diego Orcajo
Asesoría Jurídica Empresarial.

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