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Back Está aquí: Home De interés Cine y solo cine por Patxi Álvarez El quinto poder: El poder de la información

El quinto poder: El poder de la información

Sesgado y liviano (pero vital y notablemente interpretado) biopic sobre el fundador de Wikileaks Julian Assange y su socio caído en desgracia Daniel Berg. La cinta nos narra como la "Wikipedia de las filtraciones" llega a su cúspide para luego derrumbarse... todo visto a través de los ojos de su fundador Assange (Cumberbatch) y su ilusionado colaborador y mano derecha Berg (Brühl).

Mucha gente se queja de que "El quinto poder" ofrece una imagen de Wikileaks y de su fundador bastante más perversa y maligna de lo que ha sido y es en realidad (al basarse en un libro escrito por el enemigo más acérrimo de Assange), y de que el film trata de manipular intentando convencer de que las filtraciones pudieron tener terribles consecuencias para los espías descubiertos por la web en países de Oriente Medio (cuando en realidad no hay ninguna prueba de que haya habido perjuicio para ellos, pues todo lo que concierne a esa parte de la cinta es ficción inventada). Esto da pie a que muchos consideren la película como un auténtico fracaso artístico. No seré yo quien no diga que la parcialidad es el mayor lastre de "El quinto poder", pero aun así no me parece una molestia tan considerable como para no deleitarse con el conjunto que tiene muchas (y muy buenas) virtudes.

El guión, a pesar de su sesgo, falta de riesgo y profundidad a la hora de tratar un tema tan controvertido como Wikileaks (la cinta pudo ofrecer una mirada más honda, multidimensional y trabajada de sus personajes; y un mayor suspense y arrojo en su trama. Sin embargo se conforma con un tratamiento a lo "telefilm"), no es ni mucho menos una completa catástrofe. La temática es ya de por si tan jugosa y morbosa que tendría que destrozarse por completo como para no generar inquietud... y eso no sucede. La historia que nos describe de escalada hacia la cima para romper los secretos de los poderosos... y de su consecuente caída por haber incomodado a esos poderosos suscita cierta curiosidad y seducción, y es descrita con el suficiente dinamismo y con una tolerable sensatez (a destacar el complejo tratamiento que se da en el libreto a los "trucos" informáticos empleados en la web). El guión pudo ser mejor, desde luego, pero es distraído y solvente y eso es suficiente.

Porque los demás elementos del film hacen el resto para elevar a "El quinto poder" como una buena película digna de disfrutarse. Bill Condon aporta una dirección ducha que, si bien alarga en exceso algunas de las escenas, eso no deja de ser una excepción a una regla que se caracteriza por una realización excitante y nervuda, una puesta en escena sorprendente y abrumadora (genial la atmósfera que se consigue con esa psicodélica ambientación del mundo "hackeriano", estupenda la elección de la iluminación y la fotografía según que momento y personajes, inmejorable caracterización de personajes, estupenda banda sonora, inmejorable sonido, etc.), una elección de planos maestra, y un montaje tan dinámico y acelerado como asombroso y destacado.

Ese buen hacer de Bill Condon en la envoltura de la película ya genera por sí solo un interés aceptable en el espectador nada más haber pasado unos pocos minutos en el film. Pero el mayor aliciente del metraje, la mejor virtud que transforma a la película es la actuación de Benedict Cumberbatch en la piel de Julian Assange. Nada más aparecer su personaje, "El quinto poder" adquiere un misterio considerable. Este Julian Assange (verídicamente o no) es descrito como un genio de la informática distante y asocial, y con un enorme ego que no le deja ver las situaciones de manera realista. Tal vez no sea el personaje que muchos esperaban, pero... ¡como saca oro Cumberbatch de esta rara avis! ¡qué interpretación (ver su actuación en versión original es algo obligado)! Este Assange es totalmente magnético y, cada vez que desaparece de la pantalla la cinta decae. El actor realiza la que probablemente sea la mejor interpretación de su carrera hasta el momento y una de las mejores interpretaciones masculinas en mucho tiempo.

Pero el resto de interpretaciones también son de lo más decentes y naturales todas ellas (aunque no tan carismáticas y embrujantes como la de Cumberbatch y su extraño personaje principal). A destacar también a una irreconocible Laura Linney en un personaje secundario carismático y sarcástico que también se come la pantalla y atrapa sin remedio en todas sus apariciones.

En definitiva "El quinto poder" no es ninguna obra maestra (y no hay con ella un antes y un después sobre la libertad de información que da la red versus la censura de la cúspide del poder) pero resulta un entretenimiento más que digno con algunas actuaciones que se quedarán irremediablemente en la memoria.