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Back Está aquí: Home De interés Cine y solo cine por Patxi Álvarez Trumbo. La lista negra de Hollywood: La caza de brujas

Trumbo. La lista negra de Hollywood: La caza de brujas

Merecido y buen homenaje a uno de los guionistas mejores y más combativos que hayan trabajado en Hollywood, obra que se convierte en un canto a la libertad de expresión, a la individualidad, a la dignidad, a los principios morales, atacando la intolerancia, los prejuicios sociales, el sectarismo, la marginación social, reflejada en uno de los comités más nefastos creados por el hombre, el del Senador McCarthy, con su Caza de Brujas, un organismo salido de las entrañas de lo peor de la inquisición, les separa que los estadounidenses no llegaban a quemar a sus "criminales", ellos "solo" los "lapidaban" en vida, negándoles en plan mafioso a trabajar en lo que mejor hacían. El especialista en comedias Jay Roach (director de la popular saga "Austin Powers") cambia de registro para desarrollar uno de esos films en que la Meca del Cine se mira el ombligo, lo hace con estupendos picos dramáticos, con un humor sutil (algo de negro), con personajes notablemente construidos, con un Bryan Cranston cumbre, no es una cinta redonda, pero te atrapa por lo que cuenta, y por el carisma de este singular "héroe" americano.

El realizador adapta el guión de John McNamara, se basa en el libro biográfico de Bruce Cook sobre el guionista Dalton Trumbo, uno de los más famosos de Hollywood que en el mejor momento de su carrera fue "vejado" por sus ideas políticas, pasando a ser el más popular de los 10 de la Black List, fueron muchos más los apartados por lustros de poder trabajar en el cine. El film recuerda notoriamente al magnífico documental homónimo de Peter Askin del 2007, sale perdiendo el film a favor de la frescura y autenticidad que manaba del documental, pero aún así es un film apreciable, con una historia sugestiva que nos habla de temas de calado, el honor, la nobleza, el orgullo de ser lo que quieras ser sin ser juzgado por ello, algo paradójico, pues se supone Trumbo era comunista, y lo que yo veo en la historia es un ensalzamiento de la individualidad, lo que nos hace diferentes, lo contrario de lo que predica esta política, el colectivismo y la unificación de ideas a la búlgara, algo que por el contrario es lo que pretendía la Caza de Brujas, el mundo al revés.

Jay Roach describe al verdadero héroe americano, un tipo "Solo ante el peligro", film este del oeste precisamente escrito por uno de la Lista Negra. El director dijo . Una cinta que sirve para denunciar los fanatismos ideológicos que llevaban a la marginación social, al escarnio público, arremete contra las olas de paranoia ciego, y como los radicalismos políticos se tocan en un efecto circular, los que pomposamente decían defender la libertad de los USA, los que se vanagloriaban de ello son unos fascistas intolerantes, y el acusado es el mayor defensor de los valores de la libertad, la de expresión o la de callarse, no está de más recordarnos los errores de nuestro pasado, a ver si pueden evitarse, aunque el hombre es el único animal que no es que tropiece dos veces en la misma piedra, lo hace cíclicamente sin fin.

Es un estudio de personaje en que el director huye de la hagiografía facilona, le busca aristas, le encuentra contradicciones a un tipo que predica ideas socialistas desde su vida acomodada de guionista muy bien pagado que le da para vivir en un rancho con su familia, muestra sombras en su comportamiento arrogante con algunas persona, creyendo poseer la superioridad moral, para ello está muy bien su relación dual, una con Edward G. Robinson, en la que peca de soberbio y displicente con el sufrimiento interno del actor, lo arrolla con su superioridad moral sin darle mínimo cuartel, y por otro lado está su amistad con Arlen Hird, más radical que Trumbo. El relato aborda el desarrollo personal de Trumbo desde su placidez burguesa, de reclamo hollywoodiense a pasar a ser un apestado, llega a estar en prisión, y tras salir la marginación profesional, a través de estos años de travesía, y como nunca se doblegará ante sus inquebrantables principios éticos, esta faceta rígida dejará aflorar como su carácter individualista cae en el egoísmo, y la condescendencia. Jay Roach imprime un ritmo discontinuo, a veces se atasca, con buenos y sabrosos diálogos sobre temas de hondura ideológica, salpicada de dosis de humor, alejado del sentido trágico, propio de lo divertido que era realmente Trumbo. Reseña la importancia el film de una anómala situación que provocó y propulsó esta Caza de Brujas, como fue la sustitución de un juez liberal del Tribunal Supremo por otro de corte conservador, esto acentúa lo arbitraria que es la justicia, no importa lo que sea, si no quien lo decida y como se puede pervertir la justicia.

En el debe del relato es de mencionar además de su ritmo un tanto a trompicones, que prefiere el realizador ahondar en la vida familiar del guionista, que recrear con más saña este síndrome de paranoia que asoló Hollywood, acrecentar los dardos sobre los cómplices de esta ignominia, se toca, pero de modo tangencial, tampoco reflejan de modo diáfano el clima que reinaba en Hollywood antes de comenzar la Caza, se marcan unos cuantos trazos gruesos, sin que nos llegue muy bien el porqué se originó esta demencia que huracanó el cine, no se nos habla del origen de que tatos artistas se apuntaran al Partido Comunista. Tampoco Roach deja marca alguna original, llega a parecer uno de esos buenos films producidos en USA para la tele por cable, ojo, hay buenos telefilms en la tele por cable. Su puesta en escena resulta únicamente correcta, con buena ambientación, pero sin dejar marca.

Momentos para el recuerdo: Las estampas icónicas del guionista Trumbo escribiendo en la bañera de agua caliente, con su máquina y u un cigarrillo con boquilla; El delicioso modo en que Trumbo le explica a su hija lo que es para él el comunismo, o por lo menos su idealización, curioso por paradójico que hable de las miserias de la gente en un rancho con caballos; La curiosa visión (real de archivo) de Ronald Reagan declarando orgulloso ante el Gran Jurado, el que décadas después sería presidente USA, como también lo fue el vicepresidente del infausto comité, Richard Nixon; La tempestuosa y racial intervención ante el comité de Trumbo; El escalofriante encuentro que tiene Trumbo con John Wayne, como lo deja ko con el Don de la palabra, atacando el patriotismo del Duque, de lo que más se vanagloriaba el actor; Los encuentros de Trumbo con Edward G. Robinson, lo que fue dos modos de afrontar estos tiempos, uno afrontando a pecho descubierto, sin doblegarse, el otro es el actor, no soportando la presión social; La reunión de guionistas de la Lista Negra en la que con guiones de serie B pretendían colar sus ideales, en historias esperpénticas por ejemplo de extraterrestres; El visceral tramo en que el dueño, Frank, de la compañía de films serie B es abordado por un tipo que intenta presionarle para despida a los guionistas de la Black List que tiene en nómina, la reacción de Frank con un bate de beisbol es impresionante por su escenificación y por la carga de profundidad que conlleva de la defensa de la dignidad; El para mí el mejor plano del film, Trumbo asiste a la premier de "Spartacus", vemos una trémula toma en que sobre sus gafas se reflejan los créditos del film en se ve screenplay (guión) of Dalton Trumbo, y tras los cristales se atisba la emoción lagrimal del guionista; Tras la premier en la habitación de Trumbo y su esposa se acerca emocionada al escritor y le dice a flor d piel ; Trumbo <nací en="" un="" pueblo="" de="" colorado="" y="" aún="" recuerdo="" el="" primer="" coche="" que="" pasó="" por="" mi="" calle.="" hoy="" acabo="" volar="" 747.="" para="" una="" sola="" vida,="" no="" está="" mal="">.

En conjunto me queda un buen film, que sobre todo me ha enganchado por lo sugestivo de lo que cuenta, y por un Bryan Cranston impresionante. Recomendable a los que gusten de intrahistorias de un Hollywood Dorado donde no todo era glamur.