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Nosotros llegamos primero. Entrevista a Furillo


Una grata sorpresa para empezar el año es "Nosotros llegamos primero", una divertidísima propuesta de Furillo que deja de lado su humor más bizarro para imaginar a la plana mayor de Franco procurando llevar a los españoles a la luna. Todo un descubrimiento este Furillo en versión extendida que nos hace quedarnos con ganas de más. Con Furillo hablamos de su trabajo con Autsaider y repasamos algunos momentos de su trayectoria.

¿Qué es "Nosotros llegamos primero"?

Una historia de aventuras viril donde se mezclan todo tipo de géneros con la intención de hacer pasar un buen rato al lector. También podría decir que es una reflexión sobre la esencia de nuestra propia personalidad, como apunto en su contraportada y, arriesgándome a parecer un pedante gilipollas, que se trataría de una metáfora de la transición y de la España contemporánea. Así que esto último no lo diré.

P.: ¿Cómo nace la obra?
Hace mucho tiempo imaginé el final de una historia épica condensado en una viñeta. Digamos que dibujé la última viñeta. A partir de ahí comencé a desarrollar una historia para explicar como se había llegado a eso que había dibujado. Poco a poco fueron sumándose los personajes, los gags, las subtramas, y al final, cuando todo había acabado, aparecieron, floreciendo desde el subconsciente, las metáforas.

P.: Una indigestión del caudillo tras la ingesta excesiva de marisco y albariño le lleva a un gran proyecto: colocar al primer hombre en la luna ¿Está basado en hechos reales?
Bueno, no diré que sí, porque la historia me la he inventado, pero tampoco diré que no, porque aunque no tengo documentos que lo acrediten, es bien cierto que nuestro desconocimiento de los auténticos hechos reales de la historia es abrumador, así que muy bien pudo haber existido esa Agencia Española de Astronáutica, con ese u otro nombre, que pretendiera realizar esa misión u otra quién sabe si más rocambolesca.

P.: Estamos en los primeros años 60. A través del libro te ríes de los prohombres del régimen. A pesar del tiempo transcurrido no es muy habitual volver a la época y menos para satirizar sus aspectos más chuscos. ¿A qué crees que se debe?
No tengo ni idea. Si no se hace más será porque no interesa la época tanto como otras. Supongo que es fácil satirizar aquella época porque era una sátira en sí misma. Lo malo es que de allí venimos. La charlotada continúa. En el fondo siempre mandan los mismos. Los prohombres del régimen lo siguen siendo hoy en día, con ligeras variaciones. En el viaje de la historia los pueblos van cogiendo alforjas y en un momento dado llegan a esa frase de "para este viaje no necesitábamos alforjas". Nosotros tenemos unas alforjas que llevamos acarreando mucho tiempo y realmente no las necesitamos, ¿o sí? reflexionemos.

P.: En un primer momento la obra nos recuerda a "El Astronauta" de Tony Leblanc. ¿Cuáles han sido tus referentes?
Ese, por ejemplo. Además sale el mejor actor de todos los tiempos que fue José Luis López-Vázquez. Mis referentes han sido todo el cine español hasta Pajares y Esteso, ambos inclusive. Las películas de espías, el neorrealismo italiano, las de James Bond y la sci-fi previa a los efectos digitales.

P.: Cómo ha sido el proceso de documentación de la obra?
Ha consistido básicamente en mirar cuatro cosicas por internet. El google maps para buscar edificios. Fotos de automóviles de la época y algún que otro cohete. Botellas de coñac y ceniceros. Algún peinado femenino. El resto ha salido simplemente de mi cerebro empapado de españoladas, discos sorpresa de soberano y bares rancios. En el fondo el esfuerzo en ese sentido no ha sido muy grande. Me obsesioné al principio con la tecnología para después llegar a la conclusión de que lo importante era la historia y que a quién cojones le importa cuántas atmosferas de presión aguanta alguien sin desmayarse o cómo es una cápsula espacial por dentro. Imaginemos un poco que para eso estamos. Vayamos a la esencia. Busquemos el sabor.

P.: Los personajes llevan el peso de la trama. Científicos extranjeros, doctores locos, resquicios del nazismo, más enamorados de los bares de lucecitas pueblan el libro.
Es una consecuencia de la mezcla de géneros. Hay un poco de todo y todos son un poco de todo también, quiero decir que los personajes son intergenéricos. Son bastante de tebeo, pero más allá de eso creo que tienen un fondo bastante creíble. A veces exagerado, pero en el fondo todos acabamos siendo un poco caricaturas de nosotros mismos, y además en el caso del tebeo algunos de sus personajes funcionan como paradigmas.

P.: En un momento de la historia ésta de un giro inesperado que hace que leamos la obra de un modo diferente.
Dibujé la historia con la idea de que no supiera muy bien el que la lee qué clase de material tiene entre las manos, en el sentido de que está claro que es de coña, pero hay un espíritu serio en la historia en el fondo, y muy abajo una especie de mensaje, de reflexión inconsciente. El caso es que cuando uno intenta ponerse serio le entra la risa, y de hecho las cosas serias de la vida son un poco ridículas también. Así que todo eso está ahí. La historia evoluciona entre la broma y lo serio, lo chabacano, lo mítico, lo chusco, lo trascendente y quizá uno se de cuenta más de todo esto en un momento dado, pero yo creo que está ahí bastante antes.

P.: A pesar de que en el pasado has realizado obras largas como " Viva Escandinavia" es mucho más habitual encontrarte realizando chistes de media página, página, cuarto de página. ¿Cómo es desarrollar un proyecto de esta longitud?
Es un infierno. Cuando se te va ocurriendo la historia está bien. Dices, ahora a este le pasa no se qué y el otro patatín y tal y cual y te lo pasas bien. Pero luego ponerse a dibujarla, ¡buf!. Disfrutas dibujando unas páginas más que otras, que se te hacen bola, y es posible que eso se acabe notando luego si uno no es muy un profesional. Y yo no lo soy mucho. Espero que no se note demasiado. Luego pasan cosas en tu vida a lo largo de la realización de la historia. Cuando la acabas ya no eres el jovial jovencito que la empezó. Me ha costado algo más de dos años dibujarla. Cuando empecé no tenía hijos y ahora tengo dos. Al final es un viaje, empiezas a cojer alforjas y... vaya ya he vuelto a sacar las alforjas, lo siento.

P.: Llama la atención la edición de lujo de Autsaider Comix con tapa dura y tinta de oro, con un lomo que recuerda a las enciclopedias de la época. ¿Hasta que punto e implicas en el diseño final del libro?
Autsáider cómics es, sin duda, la mejor editorial de comics de España. Y no lo digo yo porque me hayan publicado el tocho este, que también, sólo hay que ver el extraordinario y arriesgado trabajo editorial que han desarrollado desde su aparición, creando nuevos y exitosos formatos, como sus cajas de minitebeos, publicando autores consagrados en el extranjero cuya obra no tenía presencia en España, como Kaz o Seele y Kamagurka, y luego arriesgando con historias desquiciadas de autores a los que otras editoriales no tendrían, quizá, redaños de publicar, como José Tomás o servidor, entre otras interesantísimas referencias. En ese sentido el formato lo dejé en manos de Ata, el cerebro pensante de autsáider, teniendo fe absoluta en su criterio. Me limité a dibujar la portada y a ponerme elegante para hacerme una simpática fotografía en mi gabinete.

P.: Muchos, acostumbrados a tu humor más escatológico en en TMEO, se sorprenderán con este libro. ¿Es un cambio de registro o compaginarás ambos estilos?
Hombre, también hay algo de escatología en esta historia. Pero una cagada no puede durar cien páginas. O sí, vaya, no lo había pensado, me apuntaré esta idea para próximos proyectos. La idea era contar una determinada historia y había que dosificar las cosas para que la mezcla de géneros funcionase, creo yo. No es un cambio de registro. La mierda y la prosa conviven en mí como dos caras de la misma moneda. La escatología es un puntal del humor y si me apuras de la propia vida. Somos seres escatológicos.

P.: ¿Cómo nace tu relación con el TMEO?
A finales de los noventa era un universitario desorientado que había llegado a la conclusión, después de fantasear con la poesía, el rock and roll y la composición de rumbas, de que lo que quería hacer en la vida era dibujar tebeos. Buscando algún sitio donde publicar mis mierdas dí con el TMEO, les mandé unas fotocopias de mis cosicas, vi que eran gente seria y después de un par de intentos afianzamos nuestra relación que llega afortunadamente hasta nuestros días.

P.: En el TMEO son los autores de la revista los que toman las decisiones ¿Cómo funciona desde dentro la revista?
Pues no te creas que lo tengo yo muy claro. El caso es que funciona, que es lo importante. Yo, como soy de Zaragoza y vivo allí, básicamente participo en la elección de las portadas en un pequeño grupo online que se montó con los históricos de la revista, donde presentamos nuestras propuestas, las debatimos y luego las elegimos. De ese pequeño cónclave salen muchos chistes que luego se incluyen también en la revista. Y no sé nada más.

P.: En la revista cabe desde el humor escatológico a la crítica más mordaz ¿Os ha ocasionado algún problema vuestro tratamiento del humor?
Algún asunto sí que ha habido, pero sin que la sangre llegara al río. Hubo una denuncia ante la Audiencia Nacional que fue desestimada creo, por una contraportada donde se anunciaban unas pegatinas con gente de la familia real y políticos que podías poner en el fondo del inodoro para mearles y cagarles encima. Un producto ficticio, que no existía, y que provocó que se desestimara. Un producto por otro lado que yo creo que tendría gran aceptación y sería un éxito de ventas hoy en día. No recuerdo cuando pasó eso. Quizá yo ni siquiera había llegado a la revista. Como estoy en Zaragoza no me entero de la mitad. Sería quizá a finales de los 90. Si hubo más roces yo no los recuerdo o nunca llegué a enterarme.

P.: ¿Has tenido algún problema de censura?
Que yo sepa no. La mayoría de mis colaboraciones han sido para fanzines y revistas, digamos, no profesionales que, en principio, no suelen censurar a nadie. En el TMEO ese problema no existe. Y en El Jueves, publicación en la que colaboro ocasionalmente desde hace unos años, mis colaboraciones nunca han tenido ningún problema de censura, quiero decir que todo lo que me han encargado ha salido como yo se lo mandé y no me han hecho ninguna observación. Claro, que nunca me encargaron una portada. Aunque ahora que lo recuerdo en una ocasión, hace cuatro o cinco años, me encargaron que abocetara una idea de alguien para una portada. Fue una que acabó dibujando Manel Fontdevila en la que salía el rey como un perroflauta pidiendo en la calle para gasolina del yate o algo así. Les hice un rey de puta madre, un auténtico "pies negros" con rastas, un huevo colgandero que le asomaba por una pernera del pantalón corto, lleno de mierda hasta arriba, con su flauta y con cara de drogado y un perro lleno de porquería a sus pies y algún zurullo por el suelo. Y van y me dicen que no se parecía, que me olvidara del asunto. Me jodió bastante porque yo sé que me había quedado clavado. Pero el que paga manda. No quiero decir que esto fuera censura ni mucho menos, pero me jodió un poco, la verdad, me pegué una tarde dibujando al capullo aquel. Ahora que me he acordado lo cuento, sin acritud. En fin, en cualquier caso Manel Fontdevila me da mil vueltas.

P.: Conjugas el humor con un estilo muy detallista en la línea de Crumb. ¿Cuáles son tus referentes?

Me gusta mucho cómo dibuja Crumb. Supongo que es el mejor. También me gustan Shelton, Clowes, Burns, Lauzier, Vuillemin, Corben, los clásicos de la EC como Jack Davis, Johnny Craig, Gastly Ingles, , etc. En España Piñata, Pedro Vera, Monteys, José Tomás, son gente que siempre hace algo interesante. Me dejo a muchos porque no te voy a poner a todos.

P.: Recopilas algunos de tus trabajos en álbums como "Donde hay pelo hay alegría" o "El maestro". ¿Cómo se organiza el trabajo para realizar la recopilación?.

Son todo álbumes del TMEO. En el TMEO te daban unas fechas aproximadas de salida de cada álbum y era solo cuestión de reunir el material generado hasta la fecha y enviárselo, como quien dice. Los "Donde hay pelo hay alegría" son un compendio de todo lo que hago, una especie de enciclopedia de mi producción. En cuanto al album del Maestro, realicé una historia larga, de unas diez páginas, para completar las entregas que había hecho hasta la fecha del Maestro, que siempre es de una página de cuatro viñetas, y así conforme el álbum de 68 páginas reglamentario.

P.: Llegas a colaborar en El Jueves ¿Cómo comienza la colaboración?

Un día de 2008, creo, se me ocurrió mandarles un chiste para su antigua sección "Nonoticiero". Me dijeron que había llegado tarde para sacarla pero que era graciosa, que mandara más si quería. Así que comencé a mandarles y me iban sacando. A partir de ahí de vez en cuando me fueron encargando cosas. Chistes, medias páginas, páginas enteras, y así funciona el asunto. Pueden estár varios meses sin encargarte nada, de repente un día te llaman y te encargan algo. En esas estamos.

P.: ¿Cómo era tu trabajo en la revista?
Se limitaba, y se limita, a colaboraciones puntuales. Al principio mandaba chistes para la sección de la que he hablado, pero cuando la quitaron me limité a esperar que me llamaran para encargarme cosas, punto en el que me encuentro ahora y cuya conclusión es que me como los mocos, pero es que no doy para más.

P.: ¿Existen muchas diferencias entre trabajar en el TMEO y El Jueves?
Una diferencia importante es que en el TMEO no cobras y en El Jueves sí. Pero en mi caso puedo mandar cualquier burrada que se me ocurra al TMEO sabiendo que la van a publicar, y esto no sucede en El jueves. Los contados encargos que me llegan del jueves, a menudo con un estrecho margen para realizarlos dada la idiosincrasia de la revista, suponen un mayor esfuerzo mental porque hay que hacerlos rápido, porque el tema igual no me interesa lo más mínimo, y porque a veces los tengo que realizar a altas horas de la madrugada, o incluso en el trabajo, en mi auténtico trabajo, que no tiene nada que ver con los tebeos. Sin embargo lo que mando al TMEO ha salido del fondo de mi alma desnuda. Son gilipolleces que dibujo de forma relajada y que me produce un gran disfrute realizar. Por lo demás son todos gente fantástica.

P.: Muchos de los autores de El Jueves se han agrupado en Orgullo y Satisfacción, una revista realizada directamente para Internet ¿Te llama esta opción o prefieres el papel?

Sí, prefiero el papel. Pero vamos, que por un poco de viruta te dibujo una rana en las nalgas de una pipera. Ahora mismo, por ejemplo, he empezado a colaborar con un blog muy entretenido que se llama "Can it be all so simple Blog", haciendo una sección que se llama "Furilladas" y que bueno, pues consiste en lo que su propio nombre indica.

P.: ¿Cómo ves la situación del humor en estos momentos?
No sé que decirte. No tengo mucho criterio. En cuanto a revistas desde luego está peor que en la transición, que había tres o cuatro en los kioskos. Pero a falta de plataformas de "profesionales" nos quedan los fanzines. Y también internet. Gente graciosa siempre habrá.

P.: ¿Proyectos?
Con mi colegui Jorge Rueda, gran dibujante turolense y maestro serigráfico, he montado la "Palmeras y Puros Compañía Gráfica", un proyecto dedicado a la elaboración de serigrafías y de un magazine anual que constituye una especie de catalogo cachondo de nuestra producción. Acabamos de sacar el segundo número (que es el 1 porque empezamos en el 0) que incluye dos serigrafías. Nuestra humilde producción ya alcanza las 10 referencias. Tiradas muy limitadas a precios populares. Por otro lado estoy trabajando en varios proyectos de historieta distintos, uno de historias cortas de ambiente terrorífico y otro una historia larga al hilo de "Nosotros llegamos primero" que tiene como título provisional "Yo le hice una paja a Franco".

P.: ¿Cómo te ves en el futuro?
Me veo más o menos como estoy ahora. Y gracias.

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