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CARA DE ÁNGEL. Entrevista a Koldo Azpitarte

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Regresa el tándem formado por Koldo Azpitarte. Tras el éxito de Reliquias y las buenas sensaciones generadas regresa el dúo de autores con un importante cambio de registro. Una vez demostrada su capacidad para acercarse al cómic histórico, Azpitarte y Unzueta demuestran su versatilidad con una historia fronteriza que se desenvuelve con naturalidad entre la novela negra y el thriller de terror. Una de las grandes asignaturas pendientes del cómic es su acercamiento a las historias sobrenaturales de un modo verosímil, un examen que Cara de Ángel pasa con nota. Un drama psicológico que se adentra en las relaciones familiares demostrando que el cómic de género y autor funcionan cuando van de la mano. Hablamos con Koldo Azpitarte, guionista de la obra.

 Pregunta: ¿Cómo nace Cara de Ángel?

La semilla de una idea no siempre es fácil de rastrear. En este caso, sí que recuerdo el pensamiento que inició la historia. Un amigo se acababa de separar y de repente se encontró con que tenía que convivir con si hijo preadolescente de un modo que nunca había hecho antes. A partir de aquí se me ocurrió que sería interesante plantear un thriller en el que un padre y su hija deben empezar a convivir juntos tras la muerte de la ex esposa.

Mi hija mayor tenía diez años cuando comencé a escribir la obra, así que no fue complicado imaginar cómo podría ser esa relación paternofilial...

 

P.: La historia comienza con un asesinato. En el Hotel Ambassador una mujer aparece degollada.

El asesinato de Diane, la madre de Callie y ex- esposa de Paul es el punto de partida de la historia. No podía ser de otro modo tratándose de un thriller. En ocho páginas se presenta a los principales protagonistas y arranca el misterio. En el género negro y en el terror ( y esta obra bebe de ambos) es muy importante que el ritmo sea rápido, seco, sin demasiadas florituras.

P.: Después de Reliquias, ¿Cómo decidís acercaros a la novela negra?

No fue una decisión consciente. Las historias nacen de un modo casual. A veces pasan años en tu cuaderno antes de cobrar vida y otras veces se abren paso sin dilación. En este caso fue así. Era una historia muy poderosa y no tenía claro si a Ángel le iría a interesar el cambio de registro que esta obra implicaba pero fue contárselo y ponernos manos a la obra.

P.: Para la realización de Cara de Ángel has sabido asimilar los elementos comunes en las historias de serie negra. Tiene una factura que recuerda a las grandes películas del género. ¿Cuáles han sido tus referencias a la hora de afrontar la obra?

En realidad no puedo decir que el cine haya sido tan importante como las novelas. Soy un gran aficionado al género negro y tengo varios cientos de novelas, así que la estructura del género no es ningún secreto para mi. Tengo predilección por Chandler y sobre todo por Ross Mcdonald, escritores que ambientan sus historias en Los Ángeles y en los que el componente social juega un papel fundamental. en el proyecto inicial, la sombra de Ross Mcdonald es mucho más palpable, ya que su desarrollo era algo más urbano y centrado en una familia de armadores de barcos de origen griego. De ese proyecto inicial quedan aún rastros en la obra como los nombres de los protagonistas (Diane, Callie, Ares...).

Al ir aumentando la importancia del componente sobrenatural, mi referente natural fue Stephen King y se pueden rastrear algunas influencias y homenajes en Cara de Ángel, como el circulo ritual indio, que es clavadito al de Cementerio de Animales.

P.: La historia tiene un componente sobrenatural importante. ¿Cómo es el maridaje entre ambos géneros?

Como bien dice mi admirado Juan Díaz Canales en el prólogo de nuestro libro, el género negro aguanta bien todo tipo de mezcla con otros géneros y probablemente la mezcla lo enriquece, añadiría yo. El componente sobrenatural era más suave en nuestra propuesta inicial pero nuestro editor, Philippe Auri, nos sugirió con su habitual ojo clínico, que potenciáramos dicha vertiente. Visto el resultado, creo que fue todo un acierto.

P.: Ya en Reliquias se adivina tu pasión por la documentación. Cara de ángel se desarrolla en los años 50 en Estados Unidos. ¿Cómo fue la reconstrucción de la época?

Frente a las enormes dificultades de documentación a la hora de afrontar Reliquias, Cara de Ángel fue un camino de rosas. Hay enormes bancos fotográficos de paisajes de Los Ángeles, fotos de todo tipo de coches de la época, de ropajes, de armas... en fin, de todo. Es una época relativamente lejana pero culturalmente cercana para todos gracias a la enorme influencia cultural que tuvo en todo occidente.

P.: La historia tiene un ritmo que va creciendo hasta el trepidante final. ¿Cómo ha sido el proceso de controlar el tiempo narrativo?

Si Reliquias jugaba con la página como unidad narrativa y el ritmo necesita ser lo suficientemente lento como para transmitir la sensación de viaje a la vez que presentaba a un largo elenco de protagonistas, Cara de Ángel tiene un reparto corto y necesita que su ritmo de lectura sea muy rápido para que la intriga funcione.

Fue muy divertido jugar con menos viñetas por página, con elementos más visuales. El género negro se caracteriza por tener narraciones en primera persona que aportan visiones convenientemente subjetivas de lo sucedido. En Cara de Ángel he usado mucho los cartuchos de texto como manera de superponer y complementar la narración visual. Por ejemplo, en las primeras páginas, hay una conversación telefónica en la que vemos cómo el personaje se mueve por la casa y se viste mientras seguimos recibiendo la información de lo hablado por teléfono. Tanto en la conversación como en los dibujos hay información clave que nos pone sobre la pista de la historia. Por una parte sabemos que Diane ha muerto asesinada y eso parece que sorprende a Paul, pero por otra parte vemos que Paul se había dormido vestido de traje y tenía un golpe en el labio. Teniendo en cuenta que es granjero, debería hacernos sospechar.

P.: Nada en la historia está dejado al azar. ¿Ha sido complicado encajar todas las piezas de este inmenso puzzle?

Ha sido divertidisimo.

Cuando uno prepara una historia de este tipo, siempre parte de una serie de elementos que sabe que deben hacer que la acción se mueva. Son resortes que necesitan ser pulsados y hay que planificar bien los tiempos para dejar espacio a que todo se desarrolle con la necesaria soltura.

El primer álbum fue sencillo, ya que tan sólo debía sembrar pistas y elementos que apuntaran en la dirección correcta, haciendo dudar al lector a cerca de cual sería la verdadera naturaleza de los protagonistas. En esa fase de la obra te puedes permitir grandes cambios sin que la obra se resienta.

Por ejemplo, en la propuesta aceptada por el editor la herencia india de Paul ocupaba un lugar anecdótico pero en el desarrollo del guión vi que era necesario profundizar y apoyarse en ello a la hora de dar un sentido a todo el componente sobrenatural. De ahí que apareciera la anciana india, cuya figura cumple un rol esencial (el del mentor) que inicialmente no había considerado necesario.

El problema mayor es conseguir que  todos los cambios que haces sobre la marcha en la primera mitad y que sin duda enriquecen la historia, se equilibren en la segunda parte. Si a eso le añadimos que el editor nos pidió que hiciéramos ciertos cambios por consideraciones más comerciales que artísticas, el segundo álbum fue un reto interesante.

Hacer encajar todas las piezas fue relativamente sencillo. Tenía claro que las pistas sembradas al inicio del álbum debía servir para cerrar adecuadamente la historia y los cambios efectuados tan sólo ofrecieron nuevos elementos con los que enriquecer la historia. Me siento especialmente orgulloso de cómo la figura totémica del oso supo ocupar un lugar privilegiado en la historia.

P.: El prólogo de la obra lo realiza uno de los mejores guionistas del medio, Juan Díaz Canales. ¿Cómo vives las alabanzas que dirige a tu trabajo?

 Juan es un gran escritor. Lo admiro profundamente y por ello le pedimos que nos escribiera el prólogo. Sin embargo, también es un amigo al que aprecio mucho, por lo que pedirle que escribiera sobre la obra era un buen "marrón" para él, así que le dije que si veía dificultades para hacer un texto honesto, renunciara con toda tranquilidad.

Se leyó Cara de Ángel y le gustó la obra, lo cual es un autentico honor y una enorme alegría viniendo de alguien con su talento. De todos modos, antes de inflarme como un pavo real, me recuerdo a mi mismo que es un amigo quien ha escrito esas palabras.

P.: Díaz Canales realiza junto a Juanjo Guarnido la serie Blacksad, una de las obras esenciales para entender el noir francés. ¿Pesa su presencia a la hora de abordar una historia de género para el mercado francés?

En absoluto. Blacksad es una gran serie y su éxito me parece una de mejores cosas que le ha pasado a la BD en los últimos años porque es una obra que triunfa en los USA, en España... en todo el mundo y lo hace precisamente porque respetando las reglas del álbum francés no se limita a ser una obra más, sino que explora un nuevo terreno. Es este caso, los animales antropomórficos protagonizan historias eminentemente adultas (en el mejor sentido de la palabra) en las que se reflexiona sobre temas clave de la historia estadounidense. Y lo mejor es que te hacen creer que estas ante una obra de entretenimiento sin pretensiones.

Cara de Ángel comparte entorno (Los Ángeles) y época (finales de los años 50) con Blacksad pero ahí terminan las similitudes. Me gustaría que alguien encontrara alguna virtud que nos emparente aunque sea lejanamente con Blacksad porque sí que puedo decir con absoluta sinceridad que es el tipo de historias que me gusta leer.

P.: El peso de la obra recae en sus protagonistas. ¿Cómo ha sido su desarrollo?

Siempre que afronto un proyecto sigo varios pasos. El primero consiste en  definir cual es el corazón de la historia. En este caso es el amor paternofilial. Luego paso a definir el argumento de un modo más o menos detallado y finalmente describo a los personajes. No hablo solo de una descripción física (que no debe ser demasiado rígida para que el artista pueda hacerla suya) sino sobre todo de una biografía de cada personaje. Si sabes quién es cada personaje, cuál es su pasado y cuáles son sus secretos, se comportaran siempre de un modo coherente y te ayudarán a construir una mejor historia.

P.: Paul es un veterano de la guerra de Corea. Un hombre atormentado por su pasado que vive el asesinato de su mujer, de la que estaba separado. ¿Cómo nace el protagonista?

No conozco ninguna  persona que hayan visto cómo su mujer era asesinada pero he asistido a separaciones que han transformado a la ex- mujer en algo muy parecido a un fantasma. Paul es el hombre derrotado, atormentado por sus propios fantasmas y que debe salir del profundo pozo en el que se encuentra al verse obligado a ejercer de padre. Paul es un alcohólico, un hombre pasional que se casó con una mujer demasiado distinta a él para poder compartir una vida en común pero a la que siempre quiso con locura.

P.: Paul, un hombre roto, tiene que ocuparse de su hija Callie, a la que apenas conoce. Algunos de los mejores momentos de la historia surgen de la relación entre ambos.

Era necesario que entendiéramos cómo dos completos extraños pueden sentir un amor incondicional en muy poco tiempo. Supongo que para alguien que no es padre puede ser incluso un poco chocante pero es algo que funciona a un nivel instintivo, irracional.

Como he comentado antes, cualquier escritor inteligente tiene que nutrirse de sus propias experiencias o al menos ser capaz de ponerse en el  lugar de todos sus personajes. Hice que Callie tuviera la edad de mi hija porque quería trasladar la esencia de eso que es tan difícil de explicar: el por qué serías capaz de dar la vida por tus hijos.

Creo que uno de los sentimientos más puros y generosos que existen es el amor que uno siente por sus hijos. Es algo que en su momento me sorprendió porque no sabía que yo pudiera ser tan absolutamente generoso con nadie. Y es algo que te hace sentir mejor persona. Más humano.

P.: ¿Tendrá continuidad la serie? ¿Cómo crece la relación entre ambos?

Cara de Ángel es una obra unitaria en su concepción. No pretendía tener continuación. Sin embargo, una vez que uno crea unos personajes no sólo especula sobre su pasado, sino también sobre su futuro.

Si el público pidiera el retorno de Paul y Callie, tengo una idea muy clara de cual sería el próximo paso a dar.

Se cómo va a crecer Callie y cómo va a afectar a la relación entre ambos. Mi hija tiene ahora 12 años. Juego con ventaja.

Y si, hay una historia esperando en el cuaderno de notas, dispuesta a cobrar vida.

P.: Tiene una gran importancia la herencia india del protagonista. A través de pequeñas pinceladas vemos detalles de la historia de los washoe. ¿Cómo ha sido sumergirte en esta cultura?

Inicialmente, la cultura india iba a ser una leve capa de barniz en una historia mucho más urbana. Sin embargo, tras potenciar el aspecto sobrenatural, parecía necesario establecer una serie de reglas que sirvieran de soporte a todo el tema de los fantasmas.

Buscando entre las tribus indias de norteamérica, me encontré con que los Washoes aun existen hoy en día en la zona fronteriza entre Los Ángeles y Nevada, alrededor del Lago Tahoe y hasta mantienen un idioma y una serie de elementos culturales propios.

 Una vez encontrada la cultura india sobre la que bascular, el resto, la investigación, fue la parte más divertida.

Todo lo que habla la anciana en indio es washoe y aunque el vocabulario que ha sobrevivido hasta nuestros días es escaso, conseguí que tuviera bastante sentido. ¡Si alguien con mucha paciencia se molesta en traducirlo, descubrirá que no son simples garabatos!

Detalles como el hecho de que el cementerio indio se encuentre en Cave Rock, un lugar sagrado para los Washoes y que fue objeto de protestas y enfrentamientos cuando el gobierno decidió abrir un segundo túnel en la roca, aportan la necesaria solidez a la localización elegida para la escena final.

P.: La herencia india se relaciona con los elementos más sobrenaturales de la historia. ¿Cómo consigues que no pierda credibilidad para el lector la existencia de estos elementos fantásticos?

Los fantasmas aparecen en las historias sin ningún tipo de explicación. Todo el mundo asume sin dificultad, incluso aunque no crea en lo sobrenatural, su participación en una historia. es parte de nuestra cultura fantástica, de nuestra pseudomitologia moderna.

Sin embargo, cuando uno quiere que sus personajes interactuen con los fantasmas y no sean simplemente elementos de terror, deben establecerse reglas. Los animales totémicos, la relación entre el ser humano y los espíritus es mucho más natural en la cultura india y apoyarse   sobre ello da una enorme solidez a la propuesta.

P.: El personaje de la anciana transmite una nueva dimensión a la obra.

En El Viaje del Escritor, un excelente libro que me recomendó Pasqual Ferry hace años y que no he dejado de releer y recomendar desde entonces, la figura del mentor, del sabio, se revela como un excelente elemento para mover una historia. La anciana explica al lector las claves que este luego necesitará para entender los acontecimientos.

P.: El protagonista vive y sufre la experiencia de la guerra. El mensaje antibelicista está muy presente en la obra.

No lo había visto tan presente... pero está claro que forma parte de un concepto muy profundamente interiorizado en mi: la oposición entre belicismo y humanismo.

Todos los que han luchado en una guerra vuelven marcados por esa experiencia y  Paul tiene sus propias razones para haber sufrido de un modo especial todas esas muertes inútiles a su alrededor.

Creo que los estadounidenses vivieron la Segunda Guerra Mundial como un evento heróico que se vio recompensado con un enorme crecimiento económico posterior. Esto cimentó un absurdo belicismo que les hizo creerse el sheriff de la humanidad. Corea fue la primera advertencia de que la cosa no era tan sencilla y tal y como vaticina Paul al camionero que le lleva hasta Cave Rock, lo peor ( Vietnam) estaba aún por llegar.

P.: Vuelves a trabajar con Ángel Unzueta, que varía su registro para adaptarse a la historia como ya hiciese en Reliquias. ¿Cómo ha variado vuestra colaboración desde entonces?

Ángel es un gran dibujante y durante estos años se ha convertido en un gran amigo.

P.: El dibujo de Ángel remite a los grandes actores del Hollywood clásico. Es casi un juego ver a que actores corresponde cada uno de los protagonistas.

Y más que hubiera podido ser si el editor no llega a pedirnos que eliminásemos los parecidos más evidentes. Paul tenía la cara de Robert Mitchum. Marino era Glenn Ford. Bill tiene de base a John Hamm. Un casting de ensueño que ahora ya no es tan evidente. Lo aclaro porque si alguien cree que Ángel no hubiera sido capaz de clavar a todos ellos, se equivoca.

P.: Sorprende la rapidez con la que habéis realizado la obra. ¿Tenías pensado el proyecto desde hace tiempo?

Ángel es un dibujante rápido. Puede dibujar y colorear un álbum en seis meses. Yo puedo escribir a esa velocidad sin problemas (risas). No hubo tiempo para pararse a pensar una vez que el editor nos dio luz verde.

P.: A pesar de realizar la obra para el mercado francés, vemos tu pasión por la cultura americana. ¿Te has planteado realizar alguna historia para este mercado?

En el pasado he tenido algún contacto con Marvel gracias a mi amigo Salvador Larroca. Es un mercado difícil y que aún se muestra reticente a contratar a escritores no anglosajones porque el elevado ritmo de producción no deja espacio para escritores que necesiten revisiones estilísticas.Yo escribo en inglés sin dificultad pero no sé si me compensa tanto esfuerzo para que un dialoguista se lleve la mitad del mérito por redondear ese trabajo.

Del mismo modo que te digo esto, escribir una serie para Marvel sería probable la consecución de mi más ansiado sueño de infancia... así que si los astros se alinean, no digo que no.

P.: En Reliquias os acercáis al cómic histórico, en Cara de Ángel a la serie negra y al thriller. ¿Hay algún género que estéis deseando tocar?

Creo que quiero tocarlos todos. No me gusta el western, ni el bélico, ni la comedia romántica pero creo que tendría una buena historia para cada uno de esos géneros. De terror sería más fácil. De aventuras, tengo un buen puñado en la recámara... y de ciencia ficción, ni te cuento.

P.: Si en Reliquias da la sensación que nos encontramos ante una serie regular que se cierra precipitadamente, en Cara de Ángel da la sensación que intentas aprovechar al máximo los dos álbumes que forman la historia para cerrar la historia. ¿Te ha costado mucho este cambio?

Al contrario. Con Reliquias queríamos sentar las bases de una serie larga y dedicamos mucho tiempo a presentar un amplio reparto que debía ser usado en sucesivos álbumes. El que la serie no tuviera una rápida continuidad nos resultó frustrante. Ahora que ya ha sido publicada en cuatro países, supongo que podrían reconsiderar la continuidad de la serie pero cada día que pasa, el proyecto se queda un poco más en el pasado para nosotros.

Con Cara de Ángel el objetivo fue evitar a toda costa una situación similar. Fue pensada como una historia autoconclusiva, cerrada.

Paradójicamente, algunos de los cambios que el editor nos propuso tuvieron que ver con permitir que cierto personaje viviera y propiciar así una continuidad no prevista. ¡Le gustaba demasiado para cerrar la puerta a continuaciones!.

P.: Repetís también con la misma editorial, Glenat. ¿Cómo ha sido la relación en este caso?

En Francia es habitual que un artista siga con una misma editorial hasta que esta pierda la confianza en su trabajo o el artista busque un lugar en el que crea que van a promocionarlo con más eficiencia. Fuimos a Glenat como primera opción y nos reunimos con nuestro antiguo editor Philippe Hauri. Tenía planeada una cita con otra de las grandes pero la respuesta de nuestro editor fue tan entusiasta que no hubo lugar a otras opciones. Acabamos cenando esa misma noche en la mesa de Jacques Glenat junto a Juan Gimenez, Hermann o Boucq. Un recuerdo inolvidable que por sí mismo era ya una recompensa a nuestro trabajo.

P.: A pesar de ser publicada en Francia en dos tomos, en España Panini realiza un integral que permite ver como la obra ha sido elaborada como un solo tomo.

En realidad, debía funcionar como dos álbumes independientes que conformaban una historia única. De no haber sido así, el dramático punto de inflexión al final del primer álbum hubiera podido suavizarse. Supongo que son detalles de estructura que sólo yo percibo, pero en todo caso lo tomo como un halago.

P.: La salida del integral coincide con la del segundo tomo en el mercado francés, de modo que vamos a conocer la historia y su final simultáneamente que el público francés. ¿Ha sido decisivo el gran éxito de Reliquias para su pronta publicación?

 Panini apostó por Cara de Ángel habiendo leído sólo el primer álbum. Es más, apostaron por Cara de Ángel cuando hubieran querido una segunda parte de Reliquias, que funcionó extraordinariamente bien.

Estamos convencidos que tanto por el género como por el formato ( una obra completa) Cara de Ángel va a ser un éxito aún mayor. Desde luego creo que es un tebeo mejor, así que espero que los lectores den la razón a Panini ante su decidida apuesta.

P.: Una vez más será LauKatu la responsable de la producción. ¿Te permite ello un mayor control de la obra, que sea publicada tal como tú te habías planteado?

Para Ángel y para mí es fundamental hacer de la edición española algo especial. El tomo tiene un cuadernillo de extras de 16 páginas con textos, bocetos, making off... y a veces conseguir que todo eso encaje te obliga a remangarte y hacerlo tú mismo.

P.: Compaginas tu labor como guionista con las tareas como divulgador y director de la revista Zona Cómic. ¿Cómo logras compaginar tantas tareas?

Llevo más de 15 años escribiendo todos los meses sobre tebeos. Es parte de mi vida y me cuesta renunciar a ello. Debería dedicarme solo a escribir cómics, ya que mi tiempo libre es escaso y siempre voy con la lengua fuera, pero sigo sintiéndome como un intruso, como un aspirante al que en cualquier momento le dejarán de lado. La triste realidad es que sigo escribiendo sobre cómics porque me da miedo dedicarme sólo a hacerlos.

P.: La revista afronta su tercer año de andadura mejorando en cada número. ¿Cómo es la dirección de la revista?

Dirigir Z es muy sencillo. Tengo un plantel de colaboradores maravilloso en el que combinamos gente a la que siempre he admirado con un núcleo duro, el equivalente a la redacción, que se encarga de sostener el eje central de la revista. La revista tiene personalidad y vida propia. Tan sólo necesita alguien que coordine todo mes a mes.

P.: Después de Cara de Ángel, ¿Cuáles son tus próximos proyectos?

En este preciso momento estoy escribiendo el que será el próximo proyecto con Ángel. no puedo adelantar nada sobre el mismo salvo que creo que puede tener parte de lo mejor de Reliquias y Cara de Ángel y hacernos subir un escalón más en nuestra carrera.

También tengo un par de proyectos adicionales en diferentes grados de preparación pero a día de hoy me resulta imposible compaginar varios proyectos a la vez, así que tendrán que esperar...

P.: ¿Cuál es tu proyecto soñado?

No tengo un proyecto soñado. Me encantaría poder seguir haciendo historias con Ángel. Me encantaría escribir un tebeo para Marvel. Me encantaría hacer una novela gráfica con un hálito más literario, menos condicionado por el formato. Me encantaría colaborar con otros grandes dibujantes (algunos de ellos amigos) con los que desde niño fantaseé con colaborar.

En realidad mi verdadero sueño es poder seguir escribiendo todo tipo de historias y que ahí fuera haya alguien que quiera leerme.

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