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Back Está aquí: Home De interés El mundo del comic con Infame&Co Lamia. Entrevista a Rayco Pulido

Lamia. Entrevista a Rayco Pulido

Barcelona, 1943. El asesino más sanguinario que ha visto la ciudad anda suelto. Mauricio "Herr Doktor", un detective privado poco convencional, aparcará su agenda para dar caza al criminal. Por ahora, sus clientes deberán esperar, entre ellos, Laia. Así se presenta Lamia, uno de los mejores libros del pasado año. Después de Nela regresa Rayco Pulido con una gran obra que trasciende los géneros Un trabajo a la que regresar una y otra vez para perderse en ella. Con Rayco analizamos la obra.

P: ¿Qué es "Lamia"?

R: Lamia es el proyecto en el que he trabajado los últimos tres años (2013-2016). La idea me ronda en Inglaterra pero se hace realidad entre Gran Canaria y Angoulème (La Maison des Auteurs) tras ganar la beca-residencia de la AC/E. Es un tebeo de 88 páginas con dimensiones de álbum europeo que si tuviera que encasillar en un género, sería el negro aunque mezcla muchas cosas... es un híbrido oscuro.

P.: ¿Cómo nace la obra?

R. Hay varios factores que determinaron el tipo de obra que es Lamia:
1. Terminé Nela con ganas de seguir trabajando con protagonista femenino...pero desde el otro prisma.
2. Tras adaptar un texto literario, dibujar dos guiones ajenos y hacer un libro experimental, tocaba contar una historia desde un punto de vista académico, con su inicio, nudo y desenlace. Aunque el planteamiento no es nada convencional.
3. Llevaba mucho tiempo leyendo algunos clásicos de novela negra: Chesterton, Jim Thompson, Hammett, González Ledesma... y me apetecía hacer algo así, pero dándole una vuelta, como intenté hacer con Nela.
4. En esa época había emigrado a Inglaterra porque para hacer Nela había acabado con paro y ahorros. Nada especial que contar sobre esa experiencia; como cualquier español cualificado sin opciones salí a trabajar de lo que no quieren los autóctonos. Así que en el germen de este libro hay aguas revueltas.
Creo que la paradoja entre presupuestos creativos firmes y una situación vital inestable es el origen de Lamia.

P.: En "Lamia" conocemos a Laia, una joven embarazada que compagina su trabajo en un consultorio radiofónico con la búsqueda de su marido Alfonso.
R: Eso es, Laia es una rara avis en su época (1943), con más de 30 espera su primer hijo y aunque no es independiente podría serlo, tiene su propio trabajo. Cuando está a punto de parir, su marido desaparece. Laia se teme lo peor y contrata a un detective digamos...peculiar.

P.: Una serie de asesinatos comienza a llamar la atención de la policía.
R: Sí, van apareciendo cadáveres en sus propias casas y la policía es incapaz de encontrar un hilo del que tirar, no hay pistas.

P.: Frente a tus trabajos anteriores desarrollas una trama criminal clásica con un comienzo, nudo y desenlace.
R: Esa es una de las premisas que comentaba al principio. Lo único que había hecho como autor completo aparte de historias cortas fue Sin título.2008-2011. Ese es un tebeo experimental, una especie de ensayo sobre cómo contar una historia, o al menos sobre las dos o tres certezas que tenía en ese momento. Funcionaba como una muñeca rusa, el núcleo es una historia "académica" que no funciona, Pie de trinchera, que un par de personaje "reales" (autor y crítico) desmenuzan para averiguar por qué no funciona. Al terminar tuve la sensación de que lo experimental era una red de seguridad, podría haber hecho (o al menos intentado) que Pie de trinchera funcionase...pero aún no me veía preparado. Al final, los temas que trato en Pie de Trinchera y Lamia son muy parecidos.

P.: Es tu primer trabajo cercano a una trama policiaca pero cercana al espíritu folletinesco de los relatos clásicos con recursos como la hipnosis para cautivar a los lectores.
R: Bueno, no es la primera, Pie de trinchera también era una trama policíaca, con una cuadrilla de guardia civiles corruptos, malos tratos, emigración, drogas y un asesino en serie. En cuanto a lo que comentas de la hipnosis, incluí un par de claves pulp, esa partes fueron las partes más divertidas de escribir. Hace poco comentábamos lo mucho que nos gustaba el Doctor Vértigo de Martí, no lo asocié a Lamia hasta ese momento. Martí le debe la carrera a Gould y en Lamia también hay mucho Dick Tracy, por ejemplo, el asesino utiliza un gadget... pura serie B.

P.: La "Lamia" es una figura mítica en distintas culturas, incluida la vasca.
R: Sí, aparece en un montón de culturas con distintos atributos. Yo me ceñí a la mitología grecorromana, esa bestia mitad mujer/serpiente. Lamia era una de las muchas amantes humanas que Zeus dejó embarazada, pero una celosa Hera asesinó a su hijo y la transformó en un monstruo que ronda cerca de los ríos engatusando hombres y acabando con niños. Las madres griegas la utilizaban para asustar a los críos, un antecedente del hombre del saco y la vampiresa moderna.

P.: Para llevar a cabo la obra te autoimpones una serie de normas para desarrollar el libro que afectarán tanto a su contenido como a su forma, por una parte tenemos el formato. Frente al modelo de novela gráfica que permite desarrollar una historia a lo largo de infinidad de páginas te marcas el reto de lograr manejar la misma información con la máxima concisión, buscando que cada elemento del libro tenga una función específica.
R: Condensación, para mí es básico. Pero condensar no es sólo compactar información, hay que controlar el flujo para que el lector ni se sature, ni se relaje pasando páginas donde la historia avanza poco o nada. En mi caso, tardo el doble de tiempo en leer un álbum de Tintín que la mayor parte de la novela gráfica que se publica hoy de 200-250 páginas. Tintín a veces satura, es un lugar de estudio más que una lectura "placentera", funciona a otro nivel. En Lamia quería mantener un volumen alto de información por página, información visual principalmente, pero manteniendo una lectura fluida.
El número de páginas vino determinado por la historia, así que en ese sentido es novela gráfica, escogí el formato libremente. Si manteniendo este ritmo la trama hubiera dado para 200 páginas, esas páginas tendría el libro. El volumen de información por página intenta ser continuo y viene marcado desde la introducción, siete páginas que se pueden leer gratis en la web de Astiberri.

P.: Para ello seleccionas un formato clásico, el álbum francés.
R: Si el número de páginas viene determinado por la trama, las dimensiones las define el dibujo, con más detalles y tramas. Además quería conservar en grosor de la línea y tener más espacio para enseñar Barcelona. Viví en la ciudad durante 7 años, la primera imagen que tengo es la salida del metro de Plaza Cataluña, me chocó la sensación espacial, en Canarias no tenemos calles tan amplias. Intenté que eso estuviera en el tebeo, pero también la asfixiante estrechez del Raval, siempre húmedo y a oscuras. Lo horizontal frente a lo vertical para diseñar las escenas.
Otro motivo es que pese a que el tebeo no tiene mucho texto, hay unas pocas páginas con bastantes bocadillos y necesitaba espacio para calibrar la rotulación; grande es obscena, pequeña frena el ritmo de lectura.
Luego está que la editorial se deje convencer y apueste por el proyecto, en este caso tuvimos esa complicidad. Lamia tiene el formato de los tebeos de Amorós (Cava/Del Barrio) que editó Ikusager.

P.: Tu propuesta más radical es, a la vez, la más clásica.
R: No sé si más radical, con cada trabajo intento probar cosas distintas. Nela y Sin título tienen lo suyo en cuanto a crecimiento profesional y experimentación. Aquí la narración es funcional, clara y sencilla, sin alardes que frenen la lectura o desvíen el discurso del contenido a la forma. La gracia es que eso hoy parece radical, pero es volver a la casilla de inicio. Si consideramos que son la base de una propuesta clásica, supongo Lamia lo es... aunque en la presentación madrileña, el guionista y amigo David Muñoz ("El espinazo del diablo", "La embajada", "Miedo", Rayos y Centellas) me comentaba que le hacía gracia que la clasificase como mi "historia académica", para él, Lamia es una marcianada desde todos los puntos de vista, empezando por la estructura.

P.: Otro reto será abandonar los textos de apoyo y los globos de pensamiento para conceder a la acción visual el máximo protagonismo.
R: El monólogo interior es un recurso clave en la novela negra, de hecho, lo es casi todo en mi escritor favorito, Jim Thompson. Eliminarlo supone que debes incluir esa información a través de la acción y el diálogo... pero tampoco quería mucho bocadillo. Eso implica que debes confiar en que el lector hará su trabajo, rellenando huecos e interpretando motivaciones. Buscar alternativas al globo de pensamiento y texto de apoyo es algo que siempre me ha preocupado, ya que entiendo el cómic como un medio visual. Eso requiere que se esté atento a los detalles, algunos lectores me están comentando que la segunda lectura de Lamia revela claves visuales que se escapan en la primera y eso me hace muy feliz. Empiezan a aparecer estudios que hablan de cómo internet (sobre todo las redes sociales) está cambiando la manera de recibir la información y, a largo plazo, afectará a nuestra estructura cerebral que es plástica. Dando clases en secundaria me percaté de que los alumnos se aburrían cuando les ponía Psicosis, les parecía que no pasaba nada, pero luego, comentando detalles me daba cuenta de que se les escapaba un montón de información. Creo (pura especulación) que se aburrían porque la información no es textual (oral), es un cambio en la percepción. No es exclusivo de las nuevas generaciones, mi capacidad de concentración también mengua, cada vez me cuesta más leer o ver una película sin tener otro estímulo al mismo tiempo, especialmente el teléfono. Ahora mismo estoy respondiendo a esta entrevista mientras "veo" un capítulo de House of cards, conociendo el tono de voz de los personajes, no necesito mirar a la pantalla para seguir la trama y probablemente pierda un 15-20% (actuaciones aparte) de información...me parece un porcentaje pobre para un medio audiovisual. Eso traducido a los tebeos es leer texto ilustrado.

P.: Depuras al máximo el dibujo para llegar a un blanco y negro puro, sin grises, utilizando tramas manuales para jugar con los tonos intermedios.
R: El nivel icónico de los personajes es bastante parecido a Nela, pero hay más construcción geométrica debajo. Para contar la historia de Galdós necesitaba "actores" expresivos, ocurre lo contrario en Lamia, ahí mi trabajo gráfico consistió en enfriar ya que el calor viene en la trama.
Laia es el único personaje del libro diseñado a partir de referencias reales, dos actrices de los 30-40s, Myrna Loy y Claudette Colbert. Debo confesar que también ayudó una tira antigua de Gould , The Girl friends.
Como comenté tono del libro es frío, así que usé trama mecánica (reglas) frente a las manuales de Nela. En cuanto a los fondos, son menos orgánicos y más geométricos/realistas que en trabajos anteriores, ambienta la Barcelona de los 40s pero con un ojo puesto en la funcionalidad.

P.: En el libro haces especial hincapié en un dibujo sobrio y ajeno a efectismos.
R: Me alegra que lo percibas así, son muchas horas de doblar la espina en el tablero evitando atajos. La construcción es un trabajo tedioso que parece invisible, pero que se acaba respirando. En un dibujo efectivo cada cosa cumple una función y a todo está al mismo nivel, nada llama la atención a menos que decidas que sea así. De esa manera, el peso recae sobre la narración y la trama, intento mantener la forma al nivel del contenido.

P.: Para evitar lo que llamas el efecto chicle de la novela gráfica tienes que depurar al máximo la información que manejas y distribuirla con delicadeza a lo largo de la obra, lo que permitirá al lector ir descubriendo poco a poco las claves de la historia.
R: El "efecto chicle" es un término polémico y totalmente subjetivo. Cada lector debe decidir si a un libro le sobran X páginas y porqué. El éxito de la novela gráfica trajo muchas cosas buenas y otras no tanto, creo que el "tebeo estirado" y la pirotecnia formal envejecerán pronto y mal, pero en fin, repito que es mi opinión y suelo equivocarme bastante.
Para responder al resto del enunciado sin repetirme, me remito a las preguntas anteriores, cuando hablo sobre la condensación y el flujo de información. El resumen es que gasto mucho papel, pero en la fase de producción.

P.: En el libro cada elemento aporta una información vital para entender la historia. Te implicas en el diseño de la obra de modo que hasta los elementos más ajenos a lo creativo como el código de barras están trabajados para que formen parte del espíritu de la obra.
R: Hoy más que nunca es básico cuidar la edición. Producir objetos de calidad es la única manera de luchar contra lo digital, ofrecer una experiencia que la pantalla no puede. Además, personalmente creo que diseñar el libro es otra de las partes divertidas. Portada, guardas, entradilla, numeración, lomo, contra...todo cuenta y desde la editorial me dieron barra libre. Incluso me dejaron sustituir su logo por la tipografía de la portada para integrarlo a la imagen o modificar el código de barras. Tengo que darle las gracias a Manuel Bartual, que aparte de resolver cuestiones técnicas relacionadas con la calibración del color, aguantó mi chapa. Lamia es el libro que más cerca ha quedado de la idea original, estoy satisfecho en esta parte.

P.: El proceso de realización de la obra es tan importante como el propio resultado, algo que podemos entrever a través de tu blog www.nuncatrabajessolo.blogspot.com En esta época de redes sociales y de mensajes de 140 caracteres encuentras en el blog el modo más apropiado para poder romper la barrera con el lector y hacerle cómplice de la obra.
R: En esto te voy a contradecir, el resultado es lo importante, eso no significa que el proceso no lo sea, para mí es primordial. Un proceso magnífico te puede llevar a un mal tebeo y viceversa, no es una relación causal, ojalá lo fuera. Al final, lo fundamental es la experiencia lectora y al lector (en general), el proceso le importa poco o nada. Creo que la preocupación actual por estos temas habla de nuestra industria, revela que es un mercado endogamico, la mitad de las tiradas las compramos los autores, aspirantes, editores, críticos, periodistas...
Para mí, enseñar el andamiaje o hablar más de la cuenta en las entrevistas es la herramienta de promoción. Vivir en Canarias hace inviable acceder a un circuito de librerías, no hago giras. Si este año he presentado en la península es porque Astiberri está apostando por el libro. Llenar de contenido el blog da un montón de trabajo que seguramente el volumen de visitas no justifica, pero también es una manera de dejar un rastro, obligarme a escribir y almacenar información que puede ser útil algún día.

P.: En tus libros anteriores habías realizado un cómic experimental, trabajado con un guionista y adaptado un libro clásico. En "Lamia" decides hacer un guión original sin apoyos ni muletas. ¿Cómo te planteas la obra?
R: Bueno, para mí es lo más complicado, así que lo dejé para el final. La experimentación formal y la narración fragmentada está muy bien, pero montar una trama "académica" es otra cosa. Doce años y cuatro libros han sido el proceso de aprendizaje para intentarlo. Me queda mucho por mejorar y aprender, eso es lo que mantiene la ilusión.
También debo decir que no se produce demasiado tebeo académico que me guste, y no hablo de España, a nivel global. Casi todo el material nuevo que leo son recopilatorios de historias cortas que construyen un relato mayor, pero ahí se trabaja más con los personajes que con la trama, es un mecanismo distinto que genera una relación compleja entre lecto/personaje , su implicación es profunda... eso me interesa mucho también. Para hacer Lamia miré al tebeo nacional de finales de los 80 y principios de los 90 (Cava/Del Barrio, Carlos Giménez, Martí, Keko, Max, Daniel Torres...), personalmente es la etapa que más me gusta.

P.: El modo de trabajo varía y decides plantearte el guión de la obra de un modo ajeno a su desarrollo gráfico para no condicionar el resultado. ¿Cómo ha sido la experiencia?
R: Si, lo expliqué hace poco en mi blog. En Lamia cambié el método de trabajo; proceso experimental (para mí), resultado académico.
Hasta ahora abocetaba y escribía a la vez, como casi todos los que no comparten autoría. Necesitaba salir de mi zona de confort, sentía que visualizar demasiado en la fase inicial me hacía vago y lastraba la historia, llevándome a los lugares de siempre. Básicamente dividí el trabajo, me partí en dos, por un lado guionista y por otro dibujante. La parte de guionista la hice dándole al teclado por primera vez (prohibido tocar el lápiz), pero sin visualizar demasiado ni cerrar nada, sólo un leve apunte sobre lo que pasa en cada escena y un diálogo orientativo. Intenté ser el guionista con el que algunos dibujantes soñamos; el que sólo define la dirección, sentido y volumen de información de cada escena. La parte dibujante desarrolló toda la narración, paginación incluida. Hace poco leí en esta web la entrevista que hiciste a Ana Miralles, se me revolvió el estómago por el desprecio que tienen algunos guionistas hacia el trabajo de dibujante, como si no fuera el coautor ... desgraciadamente algunos ven al compañero de baile como un mal necesario.
Vuelvo a lo mío, que empiezo a divagar.
Desde el punto de vista técnico, mi método de escritura es sencillo; una vez tengo dos o tres puntos de partida (explicados al principio de la entrevista), busco un final. Sin un final claro, aunque sea una imagen, ni me planteo empezar a escribir, eso se lo copié a Frank Miller. No sé improvisar, envidio a los autores que pueden hacerlo porque nunca se aburren en el estudio. Con un punto de partida y un final, me pongo a trabajar en el nudo, que es lo complicado. Para eso tomo notas durante meses, notas que salen de tres fuentes: la lógica, la documentación y conectar "la antena". Eso de la antena es un estado de alerta que intento mantener un par de meses. Durante ese tiempo, cualquier información que reciba es susceptible de ser una pieza del puzzle, de manera que el azar es parte en mi proceso. Con esas notas pruebo varias combinaciones y una vez tengo la escaleta clara, escribo la primera versión.
Luego el guión pasa por un barbecho para tomar perspectiva, lo escondí en un cajón hasta olvidarme de él y lo releí pasados unos meses.

P.: "Lamia" se convierte en realidad gracias a la estancia durante 4 meses en la Maison des Auteurs en Angulema. ¿Cómo ha sido la experiencia?
R: Para empezar diré que la beca fue un estímulo creativo. Ganarla fue un empujón, el proyecto pasó por un proceso de pre-selección y dos jurados, lo que me hizo pensar no estaba loco, que la historia realmente se entendía y tenía potencial. Una vez allí, compartir inquietudes creativas (y algún ron) con gente que se dedica a lo tuyo, estudiar sus técnicas/procesos y contar con unas instalaciones diseñadas para hacer tebeos, es increíble. El plus fue asistir al festival y acceder al almacén del Museo de BD, en mi lápida pondrá: "Manipuló un original del Tintín de tres tiras".
Luego está la parte económica: trabajar durante cuatro meses con el viaje, estudio y alojamiento cubiertos además de mil euros mensuales para manutención, es el paraíso del dibujante. Son cuatro meses sin las preocupaciones habituales y eso afecta al resultado. Ya lo he dicho en alguna entrevista anterior, antes de que Lamia saliera al mercado ya me había reportado más dinero que mis cuatro libros anteriores, doce años de trabajo. Es triste, pero no soy una excepción, sólo un reflejo de nuestro mercado... mal de muchos, consuelo de tontos.

P.: ¿Cómo ha sido la convivencia con autores de todo el mundo?
R: Muy buena, el ambiente de La Maison es muy acogedor, desde la dirección con Pili y Brigitte a los compañeros. Yo pillé el fin de una época, con tres autores que agotaban su residencia tras el tope de cuatro años: Jessica Abel, Matt Madden y Lucas Varela. Creo que tras su marcha, todo cambió bastante. Conocí gente interesante y de talento, a algunos los entrevisté en el blog pero a la mayoría no me dio tiempo. Miroslav y Ana, Eme, Pedro, Lucas, Mr.Au y Golo formaban mi círculo más cercano. Mr.Au y Golo, los mayores, merecen un texto aparte. Uno es el "Tezuka chino" (en realidad es taiwanés) con más de 200 publicaciones y millones de libros vendidos. El otro, Golo (Guy Nadaud) es una pieza clave en la historia de la BD, una figura de transición entre lo clásico y lo nuevo, está el origen de las revistas underground francesas. Su obra es poco o nada conocida en nuestro país, ojalá algún editor tenga un poco de ojo y arregle eso pronto.

P.: Uno de los referentes que mencionas son "Las Memorias de Amorós" de Felipe Hernández Cava y Federico del Barrio.
R: Sin duda, para mí Las memorias... y Paracuellos son la cumbre del tebeo nacional. Luego viene El Octavo día, Nosotros somos...,Taxista, Peter Petrake, Cuatro botas, El artefacto perverso... el tono y formato de Lamia tiene mucho que ver con esa serie de Cava-Del Barrio.

P.: Gráficamente la sombra de Del Barrio está muy presente.
R: En España tenemos buenos dibujantes que siguen haciendo tebeos: Max, Daniel Torres, Olivares, Keko, y recientemente perdimos una pieza clave, Micharmut... pero creo que ninguno es tan versátil como Del Barrio/Silvestre, para mí es el dibujante. Es triste que este mercado haya retirado a un montón de autores y nos haya privado de ver su progresión, pero bueno, es lo que hay. Yo me considero a años luz del talento de Del Barrio y no es falsa modestia, creo que soy objetivo. Si hablamos de diferencias en nuestro dibujo, él trabaja desde la luz, a veces naturalista, otras expresionista y es un genio recreando ambientes a partir de la mancha. Yo compongo con áreas cerradas de negro, masas no realistas, es un proceso mental distinto. Amorós está hiper-documentado, mientras que para mí, con que el ambiente tenga el aire adecuado y los objetos cumplan su función, es suficiente. Por último, mis personajes son caricaturescos y lineales, menos orgánicos que los de Del Barrio, él es capaz usar registros distintos (a veces incluso opuestos) en una misma viñeta, de realismo a abstracción sin afectar a la lectura, eso es muy muy difícil.

P.: En toda la obra de Hernández Cava hay una preocupación por recuperar la memoria histórica, utilizando las lecturas de género para vertebrar el relato.
R: Aquí es a la inversa, la trama me lleva a la memoria. Lamia se desarrolla en la Barcelona de los 40s porque la trama lo exige. Es más, una de mis preocupaciones fundamentales era no caer en la tentación de desarrollar las posibles sub-tramas socio-políticas, digo tentación porque intuyo que eso facilitaría la promoción, te postula a premios y se traduce en ventas. Pero es muy difícil tocar esos temas sin que chorree moralina bienpensante y el autor acabe en clave Pepito Grillo. En ese aspecto, los Amorós y El artefacto son ejemplares.

P.: Muchas de las características de "Lamia" nos remiten a otro genio del medio, Jacques Tardi: la presencia de una mujer fuerte y enigmática como protagonista, la trama criminal vista de un modo naturalista, la búsqueda de mostrar una época, el blanco y negro sin concesiones o el propio formato, un álbum francés que se expande hasta cubrir las necesidades del relato.
R: Es curioso, me lo apuntan mucho como posible influencia, pero he de confesar que he leído muy poco a Tardi, mea culpa. Sólo alguna de sus adaptaciones de Léo Malet y el primer álbum de Adèle. Con tan poco bagaje no puedo explayarme en esta pregunta.

P.: Das un protagonismo especial a la tipografía, variándola en función del sujeto y empleando tipos mecánicos en la línea de los antiguos tebeos de época cuando el relato lo requiere.
R: Bueno, la rotulación era uno de mis "debe". Invertí bastante tiempo en dar con una herramienta y tipografía que funcionase con el dibujo. Hay unas pocas variaciones en función del personaje o estados de ánimo. La tipografía de la radio es la única mecánica, muy simple, buscaba que diera el punto tebeo de Novaro, pero más compacta, quería una mancha sólida. Probé escanearla y retocarla a mano, pero ocurría un cosa simpática, cuanto más buscaba el "efecto antiguo", más parecía cómic de vanguardia: ese es el "efecto Schrauwen", ya tienes otro término ja,ja,ja

P.: Es fundamental en la obra la recreación de una época, en este caso la Barcelona de 1943. ¿Cómo ha sido el proceso de documentación?
R: Conseguí un par de libros de segunda mano de fotos antiguas de Barcelona, el resto ha sido meter horas de búsqueda en la red. Un amigo me descubrió algunos grupos de facebook dedicados a recuperar la memoria de Barcelona entre los 40-80, ahí hay mucho archivo familiar, que al final es el más interesante. Intento buscar más documentación de la que necesito, pero sólo para coger seguridad y pillarle el rollo a lo que tengo que dibujar. También haber vivido en la Barcelona post-olímpica pero pre-Forum, ayudó a ambientar.
Para documentar los cortes de radio escuché todos los archivos de audio que encontré de "El consultorio de Elena Francis", un proceso revelador.

P.: En la España de la época el consultorio de la doctora Francis suponía un triste consuelo para las mujeres sometidas.
R: El programa arrasó, dio con el target adecuado, amas de casa que pasaban la mayor parte del tiempo solas y cuya única vía de escape era la radio. Líder de audiencia durante un montón de años, teniendo en cuenta el nivel de analfabetismo podemos hacernos una idea del poder de este medio frente a la prensa escrita. Antes los problemas no salían de la puerta de casa, resignación y silencio...o hablar con el cura en el confesionario, que en realidad era otra forma de resignarse. Escuchar las llamadas de auxilio de otras mujeres con vidas parecidas o peores sería un alivio, la pena compartida como válvula de escape.
Luego Doña Elena era un personaje ficticio y casi siempre sus consejos eran más que discutibles.

P.: A través de las llamadas y cartas de las oyentes descubrimos una España negra en la que los malos tratos eran moneda de uso corriente. Incluyes en el libro testimonios reales de la época.
R: Hubo testimonios brutales, pero lo que no se radiaba era mucho peor. La correspondencia que se respondía por carta era la más dura, imposible de emitir porque mostraba la realidad, lo que el régimen quería ocultar. Esa España que enseñó Galdós o Buñuel en "Las Hurdes, tierra sin pan"; hambre, violencia, analfabetismo, incesto... todo lo que trae de serie la miseria, el pobre envilecido por las circunstancias frente al "buen pobre" que enseñaba la propaganda del régimen. Muchas cartas apenas eran legibles y para esas mujeres suponían un gran riesgo a la vez que una catarsis.
Transcribí algunos cortes de radio para incluirlos en el libro, retoqué un par por falta de espacio, pero la mayoría son literales.

P.: A través del consultorio podemos ver el papel de la iglesia en el adoctrinamiento de la mujer para establecer un papel sumiso y dependiente que incluye el consentimiento a todas las situaciones que se den dentro de las paredes de la casa.
R: Silencio, paciencia, resignación, sumisión... hoy el mensaje siguen siendo el mismo, sólo que ha bajado de intensidad y no es tan directo. La prueba es el papel que sigue teniendo la mujer dentro de la iglesia, las cosas no han cambiado tanto como nos quieren hacer creer. Siguen adoctrinando a través de los medios de comunicación, algunos en propiedad, pero en otros influyen a través de la compra de acciones o espacios publicitarios.
Además, la iglesia siempre tuvo un poder especial sobre la mujer. Unos años antes, mientras Clara Campoamor luchaba por conseguir el sufragio femenino, Victoria Kent, otra diputada de izquierdas, se opuso fervientemente. Su teoría (y de gran parte de la izquierda) era que la mujer está muy influenciada por la iglesia y su voto es de derechas, darles el voto suponía auto-expulsarse de las Cortes. Tenía razón en este punto, pero evidentemente sólo veía a corto plazo.
Realmente es imposible cuantificar cuanto afectó El consultorio a la psique/educación de varias generaciones, yo sospecho que mucho y que de manera indirecta (de madres a hijas) es un legado siguió transmitiendo.

P.: En un pequeño guiño a tu propia obra introduces otro libro de Pérez Galdós en "Lamia", Misericordia, que muestra a la perfección la sociedad que quieres reflejar.
R: Misericordia es una novela coral increíble que nos sumerge en la miseria moral, material y espiritual. Para mí es el último gran libro Galdós y necesitaba una novela para los ratos de espera de Laia, quise que fuera una que tuviera que ver con la trama.

P.: Muestras una sociedad en la que este tipo de conductas medra gracias al analfabetismo de sus oyentes.
R: Una sociedad analfabeta e ignorante entrega sus herramientas de pensamiento crítico y es fácil de manipular. Eso pasaba en los 40s y ahora exactamente igual, sólo que nuestro analfabetismo lo llaman funcional (leer sin comprender) y la gente vive en las pantallas. Las políticas educativas y culturales determinan la calidad democrática de un país y a su vez, el trato que se les da a estas áreas define la ideología de sus gobernantes. El castigo a la cultura, la imposibilidad de llegar a un acuerdo para fijar una ley educativa, la sustitución de las asignaturas que tienen que ver con arte y humanidades por otras técnicas o relacionadas con la empresa... nada de eso es gratuito.
Lamia transcurre en plena postguerra, así que a la miseria añade las rencillas entre vecinos, falsas denuncias, revanchas... una sociedad aterrada.

P.: En el libro está muy presente la homofobia de la sociedad.
R: Esta pregunta tiene una repuesta técnica muy específica y para responderla necesito pisar territorio SPOILER. Así que, querido lector, si no has leído el tebeo y tienes intención de hacerlo, lo mejor es que saltes a la siguiente.
Como comenté antes, ningún tema político-social es gratuito. Para cualquier historia es fundamental que el lector se identifique con el protagonista, si no le importa lo que le pase, la trama no vale nada. Creo que Laia funciona de una forma curiosa, hace cosas terribles pero tienen apariencia de justas, eso mantiene al lector en un equilibrio ambiguo, tiendes a querer que las cosas le vayan bien. El roce que tiene con su compañera homosexual era una manera de que el lector dude, una arista fea; Laia también es hipócrita. Eso nos obliga a recuperar un poco de distancia, al final ella también es producto de esa sociedad asfixiante. Era una manera darle tridimensionalidad al personaje y perspectiva al lector. Sólo hay un par de personajes blancos o negros en esta historia, la mayoría son grises... o eso intenté.

P.: En tu blog reconoces que ha sido tu trabajo más exigente. ¿Que valoración haces una vez terminada la obra?
R: Sólo puedo hablar en términos de esfuerzo y tiempo, en este libro he invertido más por página que en los anteriores. Aún es pronto para más valoraciones, necesito tomar distancia. Sé que me ha dejado agotado, pero ignoro si eso es bueno o malo. Por ahora las críticas son positivas y ha entrado en las listas importantes de "Lo mejor del 2016", pero lo mejor (sonará a tópico pero es así) son los comentarios de los lectores contentos con la inversión porque la historia les atrapó, casi todos lo leyeron de una sentada y llevan varias lecturas...¡no se puede pedir más!

P.: Has conocido de cerca la novela gráfica, te has acercado tangencialmente al álbum francés con "Lamia" y como asistente de tu hermano Javier has trabajado de asistente conociendo de cerca el mercado americano. ¿En que espacio te encuentras más cómodo?
R: Considero que sólo he hecho novela gráfica en España, ni siquiera he conseguido vender derechos fuera porque mi material es "too spanish". Lamia es una novela gráfica con aspecto de álbum, como expliqué antes, y del mercado americano sé muy poco, yo sólo busco documentación, escaneo y coloco algún fondo. Ahí acaba mi relación con ese mercado, no tengo mimbres para dar una opinión.

P.: El libro ha tenido un largo recorrido que te ha permitido viajar por toda España e incluso llegar a Sudamérica. ¿Cómo ha sido la experiencia de esta gira interminable?
R: Fantástico, un final de 2016 agitado pero se agradece, apenas había viajado con mis libros anteriores. Con Nela fui al Salón de Barcelona porque el tebeo aspiraba a premio y también estuve en Tenerife. Moverme de Gran Canaria requiere un esfuerzo para el que necesito la complicidad de editorial, libreros o entidades públicos/privadas como la AC/E (Acción Cultural Española). Con Lamia he visitado Madrid, Galicia, Perú y Tenerife. Independientemente del éxito de convocatoria de cada evento, el trato directo con el lector siempre es enriquecedor.

P.: ¿Cómo está siendo la respuesta del público?
R: Muy positiva, han entendido la propuesta y desde el principio me he encontrado con gente lo ha leído varias veces. Me dicen que es el típico tebeo agradecido, que dan ganas de abrirlo de vez en cuando porque es fácil de leer a la vez que encuentran cosas distintas con cada lectura... otros autores me han comentado cosas parecidas pero a nivel profesional y me hincha como un pavo; en mi estantería tengo muy pocos libros recurrentes, el 90% no los vuelvo a abrir.

P.: La crítica parece haber entendido y valorado bien tu propuesta.
R: Sí, la recepción ha sido muy positiva. Nunca me he podido quejar de la crítica, la verdad es que siempre me han tratado genial. Sin embargo, la influencia de la crítica sobre el lector es relativa, las ventas no suelen acompañarla.

P.: ¿Proyectos?
R: Ahora ando con una historia corta, un encargo del que poco más puedo contar.
Me gustaría intentar ganarme la vida con el lápiz y eso implica que, salvo sorpresa, dejaré de publicar como lo he estado haciendo hasta ahora. Se terminó mi etapa de "novelista gráfico nacional", económicamente no me lo puedo permitir. Hasta ahora el "motor interno" era suficiente para tirar, la ilusión por mejorar y tocar los distintos palos, la evolución personal-profesional compensaba el hecho de estar tres años trabajando en algo que previsiblemente no va a vender la primera tirada. Tras haber publicado 5 tebeos esa parte de satisfacción personal ya está mínimamente cubierta, mi "carrera" ha sido un aprendizaje hasta llegar al punto en el que estoy ahora: sé que tengo cosas que contar y soy capaz de hacerlo de manera eficaz. El problema viene del "motor externo", muy buenas críticas pero pocos lectores y nulo interés por parte de editoriales extranjeras. Cada vez me conoce más gente y mis ventas suben poco a poco...pero demasiado poco a poco. Es cosa de mi trabajo, me consta que Astiberri tiene una distribución eficaz, invierten mucho en promoción y son los que más y mejor venden derechos a editoriales extranjeras, pero Nela (perdonen que a estas alturas me ahorre la modestia) a pesar de que para mí estuvo entre los dos o tres libros de ese año, no hubo manera de colocarlo fuera y quedan bastantes ejemplares de la primera edición. Aún es pronto para ver las ventas de Lamia y si consigue salvar la barrera "too spanish" y se publica fuera de España... ojalá, me haría mucha ilusión.
Mientras dibujaba Lamia tenía la sensación de que sería mi último libro y esa idea degeneró en un montón de presión en algunas fases porque no quería irme con un mal tebeo, afortunadamente tiendo a relativizarlo todo y eso siempre relaja.
Ahora mis opciones se reducen a becas, encargos, buscar opciones en el extranjero o tantear otros campos, aunque también me gustaría escribir algún guión para otro dibujante. Supongo que cuando tenga la necesidad de quitarme "el mono" con algo personal optaré por alguna historieta corta o auto-editarme algo pequeñito.
Bueno, ya me he quejado suficiente, me niego a dejar la entrevista de bajón y cerrando del todo la puerta, haré como el testigo de Jehová que mete el pie con disimulo cuando le vas a cerrar en las narices: ojalá Lamia me sorprenda y los lectores me quiten la razón, obligándome a poner otro reto largo en marcha.

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