Mié06282017

Last updateMar, 27 Jun 2017 10pm

BotonComic2

Back Está aquí: Home De interés El mundo del comic con Infame&Co Una pierna. Entrevista a Arnal Ballester

Una pierna. Entrevista a Arnal Ballester

Una pierna es un libro de Arnal Ballester que está más allá de cualquier tipo de clasificación. No solo nos permite disfrutar con su lectura sino que nos invita a jugar, literalmente, con él. “Una pierna” supone, además, la vuelta a la ilustración editorial de Arnal Ballester, como el propio libro, un ilustrador más allá de calificaciones. Ballester ha ido desgranando a lo largo del tiempo todas las posibilidades del medio. Con él hablamos y conocemos un poco mejor al libro y a su autor.

 Pregunta: ¿Qué es “Una pierna”?

Respuesta: Es un libro extraño, o mejor un libro de un formato no muy habitual.

P.: ¿Cómo nace la obra?

R.: Nace de un texto que me regaló su escritor, Grassa Toro, hace 12 años por el nacimiento de mi hijo. En un momento determinado decidí ilustrarlo y me puse en contacto con Arianna Squilloni, editora de A buen Paso y el texto le pareció bien . Éste es el origen.

P.: En “Una Pierna” conocemos al Teniente Puesto y su afición por el juego que le lleva a perder la pierna que da nombre al cuento y conocemos la odisea para conseguir recuperarla. Es un cuento infantil y una crítica, además, a la guerra.

R.: Sí, es un cuento para niños pero como todos los buenos textos puede leerlo perfectamente un adulto. Y hay una crítica a la guerra pero la voluntad del autor no es hacer propaganda contra la guerra sino plantear una situación en la que juega con muchos elementos, por ejemplo el tema del azar que es el que explica el formato del libro.

P.: Ese será uno de los temas que llaman la atención del libro, el formato, que mezcla la idea del libro y del juego para buscar la participación del lector que puede vivir y jugar las aventuras del protagonista.

R.: Diría que casi, porque no es exactamente igual el juego que el libro. Depende del papel que el jugador decida adoptar en ese juego y depende sobre todo de lo que el azar le depare. El juego se basa en la Oca, una Oca muy modificada, que hace que el camino dependa de los números que salgan y no de la propia voluntad, y aquí enlaza con ese elemento azaroso contenido en la historia.

P.: En otras ocasiones hemos visto juegos de la Oca insertos en el cuento pero en este caso es el juego el que contiene la historia y no al revés.

R.: Eso es. El tablero es un multicontenedor que puede desplegarse para convertirse en un tablero o puede hacerlo para convertirse en un libro de lectura normal, un códex. Es la idea que da sentido a la propuesta.

P.: Comentas que el texto nace hace 12 años. ¿Por qué pasa tanto tiempo hasta que decides llevarlo a cabo?

R.: Se debe a que ilustro los textos cuando siento que es el momento. Creo además, que hay textos que son redondos y no necesitan ser ilustrados, como en este caso. Me pasa también con los libros para niños. No entiendo que siempre sea necesario ilustrarlos. A veces se pueden leer, en silencio o en voz alta, y no necesitan ilustraciones. Partiendo de esa premisa, me parecía que era un texto  que ya estaba bien como estaba. No es un texto demasiado largo, que merece la pena leerlo en voz alta; pero como pasa con todos los buenos cuentos, la historia te va rebotando en el cerebro y te acaba sugiriendo otras. En definitiva los buenos textos generan pensamientos laterales y abren puertas . Pienso que cuando esto sucede es cuando merece la pena que un ilustrador ilustre. Si no, lo único que hace es poner cromos al lado del texto sin otra función que la de demostrar lo bien que dibuja. Cuando un texto cristaliza en una lectura personal, entonces merece la pena ilustrar ese texto.

P.: Hay dos procesos claros, por un lado está el texto en el que, como en otros trabajos anteriores como “Vista cansada”, vas recogiendo las ideas que te van surgiendo de un modo muy gestual. Frente a ello, en el interior, tenemos el tablero, el que vemos tu búsqueda constante el símbolo más icónico con la línea y los colores más depurados posibles.

R.: Eso está bien visto. Hay dos niveles de ilustración, incluso podríamos decir que hay dos libros distintos. El juego es una ilustración en sí misma, una “multiilustración” que en este caso contiene en su interior todos los elementos básicos de la historia. Por otro lado están las ilustraciones que acompañan al texto, que tienen un grafismo muy inmediato y que permite seguir la historia lineal; así que realmente habría 3 libros a la vez.

P.: En el tablero podemos ver tu pasión por los iconos.

R.: Puede ser por mi formación generacional, que básicamente es pop. Siempre he tenido pasión por una gráfica muy popular que he integrado frecuentemente en mis trabajos.

P.: En el tablero llama la atención la importancia que das al color.

R.: El color debía tener un efecto de reclamo más que de expresión. Seguí dos pautas para tratarlo: primero busqué unos tonos que remitiesen al grafismo de los antiguos juegos, que es algo que quería evocar; y por otro lado apliqué mi premisa habitual de utilizar una gama limitada de tonos, de la que intento sacar el máximo partido en matices. En general, en mi trabajo, soy partidario del principio de menos es más, y también lo aplico al color.

P.: En tu obra el rojo y negro son esenciales.

R.: No es exacto, esa es una leyenda urbana. Es cierto que uno de mis libros más emblemáticos, “No tinc paraules”, está realizado en rojo y negro, pero si examinas el resto de mi obra verás que las gamas cromáticas son muy variadas. Y aunque que es cierto que esa apreciación me la han hecho muchas veces, puedo documentar que no es así. Desde “Los casos de Fricandó”, que fueron muy conocidos al comienzo de mi carrera hasta “Chamario”, que ha sido también un referente, o “Rizos de oro” que era muy comercial. En todos ellos hay un cromatismo distinto, y aún así me ha quedado ese 'Sanbenito'.

P.: Hablas de “Los casos de Fricandó” con el que ganas el antiguo Premio Nacional y el Premio de Bolonia a comienzos de los 90. En el 2008 ganas de nuevo el Premio Nacional por tu carrera. ¿Cómo valoras ese camino?

R.: No lo sé. Hay muchos libros en ese camino. Debo tener unos 80 libros ilustrados. Entre el 93 y el 2008 que comentas, he debido ilustrar unos 60. Es una gran producción en la que hay de todo. Hay libros que he hecho porque he querido, otros con los que he pagado facturas y otros en los que tenía expectativas que no se han visto cumplidas. En todo mi trabajo he buscado sacar el máximo rendimiento a muy pocos elementos. Es lo que me guía, intentar sacar de esos pocos elementos todos los matices posibles. En general no suelo hacer un análisis de mi trabajo. Una vez lo acabo me cuesta volver a mirarlo en mucho tiempo. Me cuesta pero sí que hay una serie de libros con los que me identifico mucho. Uno de ellos es el que comentábamos “No tinc paraules”, que es el libro en el que pude transmitir todo lo que quería decir, al menos hasta la fecha en que lo hice. Es un libro, por cierto, que nunca fue premiado pero sí llegó al Premio Nacional y decidieron no dárselo porque yo ya había ganado ese premio. Otros ya habían ganado ese premio en varias ocasiones, así que lo que había detrás de tan sorprendente decisión, es que muchos lo consideran un libro extraño; sin embargo ha sido el libro que me ha identificado a nivel internacional. El año pasado en Bolonia, con motivo del 50 aniversario de la Feria, se escogieron los 50 libros de esos años y entre ellos está “No tinc paraules”, un libro que en España fue silenciado por la crítica especializada.

Pero volviendo al principio, más allá de circunstancias concretas no tengo una opinión sobre mi trayectoria. A veces lo he pasado muy bien, a veces me he cabreado mucho... imagino que lo que nos pasará a todos.

P.: Probablemente con “No tinc paraules” sepas llegar al lenguaje universal de la imagen sin depender del texto.

R.: Sí, de hecho el libro fue el primero que editó Media Vaca y fue una declaración de intenciones, no solo mía sino también del editor. Era una colección en la que se daba la dignidad que merecía a las ilustraciones. No porque en el pasado no se hubiese tratado bien a las ilustraciones sino porque en este caso las ilustraciones no son elementos subordinados a un texto. Hoy en día aún se diferencia entre los ilustradores y los escritores, a los que se les llama “autores”, lo cual pone de manifiesto la falta de consideración hacia nuestro trabajo. En este libro se equipara el trabajo de escritor e ilustrador y se muestra como el peso del libro puede ser el gráfico.

P.: “No Tinc” y “Una Pierna” tienen en común estar realizados por editores que se implican hasta el final en el desarrollo del libro.

R.: Exactamente. En eso Media Vaca es un ejemplo de editor comprometido con el libro que se preocupa, además, de que todos los libros que publica mantengan su vida más allá de los ciclos normales del mercado. Conozco en España pocos editores que se preocupen de tener un fondo editorial y que se ocupen de veras de las novedades que sacan, y ese es uno de los grandes problemas que tenemos. “No Tinc Paraules” exploraba,  desde el punto de vista técnico, las posibilidades de las imágenes más allá de las palabras. Desde el mismo título  ya daba pistas de la intención de la obra. Significa “No tengo palabras” y es literal. Cuando Shaun Tan sacó “Emigrantes” mostró también sus intenciones a través del título. El título le sirvió de filtro para que el lector pudiera desencriptar esas imágenes. En mi caso decidí lo contrario. El lector no encontraría más pistas que las que hallase allí para interpretar las imágenes.

P.: Podemos ver algo similar en tu trabajo en prensa en el que no te limitas a superponer tu dibujo a la opinión del escritor sino que intentas aportar tus propios planteamientos.

R.: En Prensa ha sido obligatorio. He estado trabajando muchos años para el diario El Mundo, que ocupa un espacio ideológico contrario al mío. Me ha tocado ilustrar temas muy ideológicos, desde la columna del director hasta la de un economista rabiosamente neoliberal. Siempre he tenido muy claro que mis imágenes no acompañarán sino que darán mi opinión sobre el tema. Si el ilustrador no proyecta su propia visión sobre lo que está ilustrando me parece totalmente superfluo. Sus ilustraciones ya no me interesan aunque sean técnicamente preciosas.

P.: Decía Enrique Flores, que también publicó en El País, que en el periódico se diferenciaba los espacios según si son de opinión o de complemento de un texto situando a autores como El Roto en El País en el primer caso.

R.: Eso es como lo ven las instancias del periódico y el propio staff. Se sigue viendo como un complemento prescindible. El otro día me enteré de la enésima purga de ilustradores en “La Vanguardia”. Consideran nuestro trabajo prescindible. Ahora, el tema es si los ilustradores que trabajan en ese marco se conforman con ese rol o no. En ese aspecto cada uno debe saber como valorarse, y en mi caso considero que tengo que aportar mi propia opinión y si no, no se necesita mi imagen para entender el texto. Mejor que lo lean sin más. Una buena historia se defiende sola.

P.: En tu trabajo como docente y desde tu colaboración con las asociaciones ha sido una constante en tu obra la búsqueda de dignificar el medio.

R.: Eso desde luego. Por la época en la que empecé a trabajar, percibí que eramos ciudadanos de segunda en el campo artístico y no me parecía justo. Era injusto desde el punto de vista moral y además tenía consecuencias en la retribución del trabajo. Para mí eso forma parte de un pack. Mi profesión es algo más que un trabajo y siempre he pensado que merecía una dignidad y un reconocimiento social que no tenía, y en eso me impliqué con otros compañeros y compañeras.

P.: Otra de las facetas en las que más te has desarrollado es en la docencia. Ha habido un cambio de percepción del medio.

R.: Sí que ha habido un cambio. Diría que es hasta molesto que la ilustración se convierta en una moda, pero es el precio que hay que pagar. Yo llegué a la docencia por accidente pero enseguida vi que me gustaba muchísimo. Quizás por ser contrapunto de una profesión a menudo muy solitaria. Hasta cuando compartes espacio en un estudio tu trabajo es tu trabajo. Con la docencia hay un intercambio con los alumnos y vas pulsando esa consideración social. Al principio era muy difícil que el alumno entendiese bien en qué consistía eso de ilustrar. Muchos venían porque les gustaba dibujar, no porque pensaran que con la ilustración pudieses dar forma a pensamientos. Eso ha ido cambiando y hay una idea más clara de lo que es la ilustración. Es un cambio que se ha dado sobre todo los últimos 10 ó 15 años y de un modo cada vez más rápido.

P.: Has tocado casi todos los campos en los que la ilustración puede tener cabida, la animación incluso.

R.: Sí, me da pena no haberle podido dedicar más tiempo y no descarto acabar mi vida laboral allí aunque tal como están las cosas no sé si sería muy inteligente. Mi formación más sólida es la cinematográfica. Desde pequeño era una parte de mi vida importantísima junto a los tebeos y los libros. El supuesto “Arte con mayúsculas” llegaría después; por eso mismo mi lecho básico es lo cinematográfico. Si hubiese nacido en otro país me hubiese dedicado a ello muy probablemente…pero no me arrepiento de nada, que conste.

MR.HULOT (DIGITAL+) from Arnal Ballester on Vimeo.

P.: Has realizado cortinillas que nos remiten a títulos de crédito de Saul Bass.

R.: Sin tener mucha trayectoria, en el extinto  canal Digital Plus, me propusieron  hacer cortinillas para un programa de cine, y consistían en eso, en hacer referencia animadas a películas concretas. En principio solo tenía que hacer el guión y el story que otros animarían,  pero vieron en mi web un par de incursiones en la animación y me preguntaron si me atrevería a animar yo mismo. Muy chulo yo les dije que sí…aunque era algo que nunca había hecho a ese nivel. Tuve la ayuda de un excelente animador, Dirk Van de Vonde. Hice dos animaciones dedicadas a dos de mis referentes cinematográficos. Uno está dedicado a Jacques Tati, a Monsieur Hulot, y el otro dedicado a Blade Runner. Cada uno tiene un tratamiento muy distinto.

No soy muy consciente de tener influencia de Saul Bass, pero no me extrañaría. Es un monstruo que consiguió transmitir mucho con muy poco, con unos elementos gráficos mínimos. Me parece lo más difícil del mundo; es como juntar dos palos y sacar fuego. Me parece la mayor maravilla.

P.: Volviendo a “Una Pierna”, llevabas 7 años sin ilustrar libros. ¿Qué te hace reconciliarte con el medio?

R.: Colaboré en un libro colectivo sobre Leonard Cohen pero no he hecho ningún libro completo en 7 años. Sinceramente el mundo de la edición me aburre mucho. Las condiciones en las que se trabaja no me compensan. Si tengo una idea como en el caso de “Una Pierna” la maduro el tiempo que necesite y la hago, pero estar pendiente de si me encargan o no un libro para mi es una etapa pasada. Ahora los libros tienen una vida de 8 meses en librería antes de que los trinchen. ¿Qué perspectiva creativa te da eso? No me produce ningún interés.

Curiosamente acaba de salir otro libro que he ilustrado, “El día antes de la Revolución”, que edita Nórdica. Es una narración anarquista de Ursula K. Le Guin que me interesó muchísimo. Como el editor, Diego Moreno, me parece una bellísima persona además, se dieron todas las circunstancias para que decidiera hacerlo. Estas son el tipo de motivaciones que hoy día puedo tener para ilustrar un libro. Me siento muy lejos de la necesidad de estar en el mercado del libro.

P.: Hay un florecimiento de pequeñas editoriales como “A buen paso” o “Nórdica” que cuidan el libro y ayudan a cambiar la percepción que se tiene del producto final.

R.: Efectivamente. O Barbara Fiore, o Pimentel. El problema que veo es que, salvo Media Vaca, no hay editores que se aparten de la obligación de sacar libros constantemente. Son editores que tienen una pasión por la edición pero se ven arrastrados por la necesidad de tener títulos en el mercado que alimenten esa cadena de producción que hacen del libro un hecho efímero y anecdótico. Creo que estaría muy bien que todos ellos se planteasen reducir la producción. Probablemente ellos no lo vean igual, especialmente en lo económico, pero me parece excesivo que editoriales pequeñas, en ocasiones formadas por una o dos personas, saquen 10 títulos al año. No hacen falta tantos libros y estamos alimentando una maquinaria que va en contra del cuidado del propio libro. Faltan libros singulares con textos densos de contenido y bien pensados y en las que la ilustración no sea solo espectáculo. Creo que estaría bien un poco de freno y elegir mucho mejor el material que se publica.

P.: Estamos en un momento en el que se valora el libro-objeto.

R.: Estamos en un momento en el que no sabemos bien que es lo que se quiere vender. Si se vende contenido o fuegos artificiales. El libro es una máquina de leer y si es otra cosa definámosla bien. El libro tiene que proporcionar al lector elementos para que lea con todo lo que esto conlleva, de pensar, de proyectar...

Un libro que compras, muy bonito, pero que enseguida va a la estantería me parece gratuito, y por desgracia ese parece ser el camino.

P.: No sé si le está sucediendo al libro como a la música, que reacciona a lo digital con este tipo de propuestas intraducibles a otros medios.

R.: Sí, claro, pero creo que es una reacción equivocada. Ante lo digital, un campo que está lejos de ser explorado, lo importante es afirmar los valores propios del libro no intentar competir con otros medios porque no vas a poder hacerlo. Hasta ahora el libro ha tenido un papel en la difusión del conocimiento que hoy comparte con otros medios. Veamos que tiene el libro de específico y cuidémoslo. Se intenta competir y se hacen muchos ejercicios acrobáticos para intentar mantener la visibilidad. Creo que hace que la maquinaria siga funcionando pero de un modo que me parece totalmente erróneo.

P.: Autores como Raul ha visto como el campo digital se convierte en un espacio más con el que experimentar en sus columnas. ¿Te atrae ese espacio viendo tu relación con prensa y animación?

R.: Sí. Yo he sido muy partidario de entrar en ese camino y ver qué podía dar. Y puede dar mucho siempre y cuando no veamos ese medio con la lógica de otro. El medio digital da otras posibilidades de interacción, y de hecho es lo que están poniendo sobre la mesa los videojuegos. Me interesa muchísimo un medio en el que la participación del espectador intervenga en su forma final. Creo que es el futuro y por allí pasarán el 80% de los autores y de las creaciones y dará lugar al 80% de los clásicos futuros. A mi ya me ha pillado mayor pero si ahora tuviese 20 años estoy convencido de que me metería de lleno en ello. ¿Cómo puedo establecer una narrativa a partir de los medios que se me ofrecen? Me parece apasionante. Otro tema es lo digital a un nivel instrumental. Yo llevo trabajando 16 años con tableta y no me parece tan novedoso. Me parece que unes el trabajo del ilustrador con el del antiguo grabador e incluso del editor. A la vez que dibujas piensas en la plancha con la que se va a imprimir. Eso no aporta gran novedad. Hoy, con los medios digitales, puedes dibujar simulando cualquier técnica pictórica. Esto no me parece novedoso. Lo que me parece novedoso es trabajar con algo que se va modificando a medida que entra en contacto con el público.

P.: Has tocado todos los palos de la ilustración. ¿En que aspecto te encuentras más cómodo?

R.: Me encuentro cómodo en todo lo que implica generar una narrativa. Dicho así suena muy genérico pero me siento menos cómodo cuando tengo que limitarme a servir unas funcionalidades muy determinadas que no me ofrecen mucha espacio de invención. Me he sentido muy bien en la ilustración de lo literario, con una especial querencia por la poesía, que he ilustrado menos de lo que me gustaría. Me gusta también mucho la animación porque siento que en ella aprendo constantemente. Me gusta la ilustración de opinión en prensa pero cuando se dan las circunstancias de las que te hablaba, cuando él dice una cosa y tu puedes expresar la contraria.

Desde hace un tiempo estoy haciendo para el Ayuntamiento de Barcelona un trabajo de señalización de lo que llaman jardines verticales, que son medianeras rehabilitadas. Me pedían diseñar la información al público pero a mí manera, y esa propuesta de juntar mensaje claro y lenguaje personal me están gustando muchísimo.

P.: ¿Proyectos?

R.: Eso me pregunto yo. Tengo algunas cosas empezadas y otras esbozadas en mi cabeza que no están muy definidas. Sí se que tengo que hacer algo de animación en los próximos 3 años. Por otro lado tengo un par de proyectos relacionados con la impresión. En un caso se trata de impresión con tipos móviles. Formo parte de una asociación que se llama L’Automática, de Barcelona, en la que hay un impresor de la vieja escuela y varios ilustradores y diseñadores que, curiosamente, no vemos este mundo incompatible con lo digital.  Es un proyecto cuyo tema son escritores que me gustan y en torno a él trabajo una edición integral en la que participea no solo la ilustración sino también el diseño y la edición.

Tengo otro proyecto a varios años vista que llamo “Los Perdedores”. Está dedicado a los perdedores de la historia, con los que me puedo sentir identificado.

Estos trabajos los voy haciendo fuera de horas, que es algo que no me pasaba desde hacía tiempo; es decir, eso de ir encontrando momentos para llevar a cabo proyectos íntimos mientras vas haciendo otras cosas.

Links de interés:

www.arnalballester.com

Licencia de uso