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“Los autores que publicamos son los que definen Astiberri, lo que somos y lo que pretendemos ser” Entrevista a Fernando Tarancón

Hablar de Astiberri es hablar de una de las principales editoriales de cómics del país. Con trabajo duro y una firme apuesta por la calidad, la editorial bilbaina se ha ido abriendo un hueco en el dificil panorama editorial con una apuesta fresca y sugerente dirigida a un público adulto y exigente. Una pequeña editorial que en sus 10 años de trayectoria ha abierto vías que otras editoriales consagradas han transitado después.

Repasamos con Fernando Tarancón las distintas etapas de la editorial a través de algunas de sus obras más emblemáticas y recorremos la historia reciente del cómic de autor hasta llegar a la Novela gráfica. Todo un tour de lujo con un guía de excepción.

 

 - Pregunta: ¿Cuándo nace Astiberri? ¿Cómo definirías vuestra linea editorial?
- Respuesta: Astiberri nace hace unos 11 años. Cuando preguntas por la línea editorial supongo que te refieres a nuestra línea editorial actual, porque cuando empezamos nuestra línea editorial era algo tan ingenuo y difuso como "editar tebeos buenos y editarlos bien". Ahora mismo creo que tenemos una línea editorial bastante definida, buscamos obras de calidad y largo recorrido, con peso, dirigidas no únicamente al público aficionado al cómic pero sí a un público adulto, formado. Editamos básicamente novela gráfica, pero no como condición obligatoria...
La línea editorial es algo orgánico, no del todo preestablecido... si nos hubieran funcionado bien los tebeos publicados en la colección Gugú, a lo mejor dentro de nuestra línea editorial tendrían ahora un peso muy grande, porque el tebeo infantil nos gusta y nos parece muy importante.
Como decía Herralde, creo, un autor son sus obras y una editorial sus autores, por eso creo que nuestra línea editorial es precisamente eso, nuestros autores, es de lo que más orgullosos estamos: Peeters, Delisle, Baru, Campbell, Mizuki, Jason, Smith... y sobre todo, lo que más nos ilusiona son los autores nacionales: David, Paco, Alfonso, Javier, Santiago... son muchos, ¡y que el porcentaje de autores nacionales sea cada vez mayor en nuestro catálogo me pone mucho!

- P.: Uno de los primeros éxitos de la editorial es "Malas Ventas", una comedia de situación que narra las vivencias de unos compañeros de piso, sus amores y sus anhelos. ¿Cómo fue la elección de la serie?
- R.: Como casi todas en aquella época, nos la recomendaron, nos gustó, preguntamos por los derechos y los conseguimos sin mucho lio...

- P.: Una de las tónicas de la editorial es el seguimiento a una serie de autores de cabecera, como en el caso de Robinson, que se convertirá en habitual de la casa.
- R.: A esto he contestado un poco antes... Por suerte ya no hay esclavismo en el cómic, los autores tienen total libertad para editar con quien quieran, pero nos gusta los autores de largo recorrido, nos emociona publicar a un autor y ver que crece con nosotros; no siempre se puede dar, pero cuando sucede es una de las satisfacciones más grandes que puede tener un editor.

- P.: La primera edición de "Malas ventas" constaba de 5 tomos, posteriormente recopilados en uno solo. ¿Conseguís así una mayor permanencia en el lugar de punto de venta?. Con la gran cantidad de oferta que existe en el mercado ¿es complicado lograr que vuestros libros permanezcan en tienda?
- R.: Creemos que "Malas Ventas" funciona mejor en un solo volumen pero cuando empezamos a trabajar ni nos planteamos que pudiera editarse en un solo volumen, hasta que no lo hicimos con Blankets, no nos creímos que eso fuera posible (de hecho de Blankets llegamos a diseñar portadas para cuatro volúmenes)
Conseguir que los libros permanezcan en las librerías es lo más complicado, y además, para nosotros, es fundamental. Nuestra política no se basa tanto en las ventas de la novedad, sino en ir sembrando, presentando a autores y apostando por ellos. Que un lector descubra un autor nuestro y retroceda en nuestro catálogo para leer sus obras anteriores es determinante. Nunca hemos trabajado pensando en el corto plazo, es una política que desgasta más pero que creemos que acaba recompensando, sabemos que es una carrera de fondo y jugamos a conseguir longsellers, obras que se reediten continuamente. No es fácil pero así tenemos obras que reeditamos continuamente. El problema es que la coyuntura actual no favorece precisamente estos planteamientos. Las librerías están pasando momentos muy difíciles y muchas se descapitalizan reduciendo sus stocks para poder hacer frente a los gastos fijos; es una situación dramática que sucede con demasiada frecuencia.

- P.: Otro de los longsellers de la casa será "Pildoras Azules" de Peeters. No es la primera vez que editabais a Peeters pero a partir de este trabajo su obra estará muy presente en vuestro catálogo. Con "Píldoras azules" nos acercamos a la relación del autor con una chica con el VIH y su hijo. Desde el comienzo habéis apostando por unas historias muy humanas. ¿Qué criterios seguís a la hora de seleccionar el material a publicar?
- R.: Sin duda Peeters es uno de los autores favoritos de la casa y "Píldoras Azules" el trabajo que le dio a conocer y el que mejor se ha vendido. Siempre hemos apostado por obras humanas, claro, no hemos conseguido que nos presenten obras inhumanas en condiciones, ¡la inteligencia artificial no ha avanzado tanto!
Fuera bromas, normalmente se emplea el término "obra humana" cuando se centran en ciertos temas sociales o hay cierto sentimentalismo. Me parece un error, la mayoría de las obras son humanas, no solo porque las hacen humanos (ejem) sino en tanto en cuanto intentan explicar la condición humana en su sentido más amplio. Trabajos publicados por Astiberri muy humanos me parecen desde los obvios de Peeters que citas, hasta "El héroe" de Rubín o las reflexiones sobre la identidad de David Sánchez, un autor fascinante que en un primer momento estaría en las antípodas de esas historias "humanas" que citas, pero cuya obra tiene como eje central esa humanidad precisamente.

- P.: En un primer momento no incorporasteis autores españoles a vuestro catálogo, aunque una vez habéis comenzado os habéis convertido en unos de los principales valedores de la producción autóctona, permitiendo que algunos de los grandes autores del momento crezcan en paralelo a la propia editorial ¿Cuál es la clave para descubrir nuevos talentos? ¿Cómo conseguís que se sientan implicados en vuestro proyecto?
- R.: Cuando empezamos era más difícil que un autor de calidad se interesara por publicar con unos mindundis como nosotros. A medida que hemos ido creciendo y hemos adquirido cierta reputación, algunos autores han creído que éramos una buena opción a la hora de publicar sus trabajos. Por desgracia no creo que haya ninguna clave para descubrir talentos, cuando ves trabajos como los de David Rubín, David Sánchez, Santiago García y Pepo Pérez, Paco Roca, Alfonso Zapico y tantos otros, hay que ser un zoquete para no darse cuenta del diamante en bruto que representan.
Nuestro mayor problema en este sentido es que nuestra producción es menor de la que nos gustaría, no damos abasto y no podemos superar los 3 tebeos al mes de media, por ello a veces tenemos que renunciar a obras a las que les vemos posibilidades pero para las que no encontramos encaje en nuestra programación.
Conseguir que los autores se sientan implicados no es nada difícil; cualquiera que se ponga a hacer una novela gráfica desde las tripas, que quiera contar algo que lleva dentro ya lleva consigo toda la implicación que necesita, nuestro trabajo es de simples catalizadores, o facilitadores, tratamos de que la obra que se publique sea la mejor que el autor pueda hacer, que el libro físico se acerque lo más posible a lo que el autor tiene en mente (siempre dentro de unas limitaciones, claro) y que una vez se imprima, no sea arrojado al mercado a la buena de dios, sino que vaya lo más arropadito posible; nos preocupa mucho la campaña de promoción, la prensa... siempre pensamos que se puede hacer más de lo que hacemos, pero nos dejamos la vida en que los tebeos que publicamos lleguen al mayor número de lectores posibles, y eso incluye estar encima de la promoción, distribución... y de las ventas de la obra en el extranjero, claro.

- P.: Con "Blankets" asumís un gran riesgo al publicar en un solo tomo de 500 páginas la historia completa de Craig Thompson. En este momento, en el que parece que es el formato más habitual para recopilar grandes sagas, quizás sea difícil entender lo arriesgado de la edición en su momento. ¿Qué opciones barajasteis en su momento?
- R.: En un principio ni nos planteamos la opción de un solo volumen, se nos iba totalmente de presupuesto y además nos parecía que el pvp que pedía ese formato estaba fuera de mercado. Por suerte, como venía Craig al salón, tuvimos una especie de epifanía colectiva en la editorial, y nos dimos cuenta de que sí o sí, esa obra sólo podía ser publicada en un volumen. Nos asustamos mucho, lo pasamos mal y tardó en arrancar la obra, pero finalmente podemos decir que tomamos la decisión correcta.

- P.: Con "Bone" conseguís la edición definitiva de la serie de Jeff Smith. La serie venía lastrada por una publicación irregular por parte de Dude y era muy deseada por parte de las grandes editoriales ¿Fue difícil conseguir los derechos para su edición?
- R.: Si, claro. Fue la vez que más apostamos por un proyecto. Bastante antes de que consiguiéramos los derechos, cuando la publicación por parte de Dude se había vuelto errática, le pregunte a Jorge Iván (creo que en un salón de Getxo) si pensaban editar Bone en tomos aprovechando la edición en color, me dijo que no, que adelante si queríamos intentarlo. No creo que en esos momentos ni siquiera tuviéramos muy claro que fuéramos a intentar conseguirlos. El caso es que Laureano fue a la feria de Frankfurt con un plan de marketing muy bien definido, que nos habíamos currado mucho, y no sabemos si por eso, por la labia de Lau o por las ganas que se nos intuían, la cosa es que Jeff y Vijaya decidieron confiar en una editorial minúscula como la nuestra.

- P.: Existe un gran esfuerzo por dar una edición digna de "Bone", tanto en su versión en color como la recopilación en 3 tomos en blanco y negro como una "edición de bolsillo", más accesible económicamente. ¿Consigue "Bone" llegar a un público que ha perdido interés en el medio?
- R.: "Bone", además de ser un gran tebeo, es una obra para todos los públicos, no me refiero a sólo para niños, que es lo que suele significar normalmente (en cuanto oigo la frasecita, yo al menos, me pongo a temblar). En este caso es literal, la obra fue un éxito de crítica y público cuando empezó a publicarse como autoedición en formato cómic book en blanco y negro, dirigido fundamentalmente al lector de cómic independiente del momento (adulto) y fue otro exitazo cuando se publicó en color dirigido a un target mucho más joven. Nosotros nos planteamos realizar la edición definitiva en blanco y negro, llena de extras e hipercuidada, dirigida al lector de cómic, y al mismo tiempo lanzar la edición definitiva para todos los públicos, en color, cartoné, con sobrecubierta.... años después incluso lo intentamos con la edición de bolsillo.
Y creemos que sí, que de una manera muy modesta, pero que "Bone" llega a un público que ha perdido interés por el medio. De hecho intentamos que todas nuestras obras puedan llegar a ese tipo de público.

- P.: Con "Arrugas" conseguís estar en el momento preciso en el lugar apropiado. No es la primera vez que trabajáis con Paco Roca pero parece que es un éxito que os llega a ambas partes cuando estáis plenamente preparados para afrontarlo ¿Sospechabas que el recorrido de "Arrugas" iba a seguir creciendo como lo sigue haciendo?
- R.: No, no podíamos sospechar el éxito de Arrugas, sabíamos que era el mejor trabajo de Paco hasta la fecha y tratamos de hacer una buena campaña con la obra, pero está claro que el éxito de la obra nos desbordó a todos y nuestro trabajo fundamental fue intentar canalizarlo y aprovecharnos del carisma de Paco y sus dotes no sólo para la historieta sino también para las relaciones públicas. Trabajamos muchísimo en "Arrugas" pero Paco se volcó de una manera total y apasionada en la defensa de su trabajo.

- P.: "Arrugas" se convierte en el caballo de Troya de la novela gráfica, un formato al que se os asocia habitualmente ¿Cuáles crees que son las claves del éxito del formato?
R.: Al hablar de Novela Gráfica, se confunden dos cosas. Por una parte la Novela Gráfica es un movimiento autoral basado en la libertad del artista para realizar sus trabajos en el formato que quiere y sobre el tema que le apetezca, yo lo veo como un último paso en la liberación del creador de cómics como artista.
En España, por culpa de la dictadura, hemos ido con retraso en muchos temas, y uno es este, el cómic continuó más tiempo que en otros países con una tradición historietística anclada a la producción infantil o al trabajo de agencia para el extranjero; con la democracia llegó (y llegó a borbotones) la primera oleada de cómic adulto, pero era un cómic adulto basado fundamentalmente en dos aspectos:
Por un lado, las reivindicaciones autorales: la obra es del creador, los personajes son suyos, tiene derecho a cobrar royalties... cosas absolutamente básicas, pero que todavía se discutían en este país (y se siguen discutiendo en algunas mecas del cómic hoy en día), eso es fundamental, prioritario y básico. Por otro lado, los autores ganan en libertad, el problema es que esa libertad va unida al fin de la censura, y mayoritariamente se entiende como una posibilidad de forzar los límites que había, fundamentalmente en el tema del sexo y, en menor medida, en el de la violencia. Es decir, los autores ya son dueños de su obra y producen trabajos en los que la adultez del medio se mide en la cantidad de tetas que aparecen en los cómics (evidentemente estoy generalizado, había bastantes excepciones), pero los autores, formados en el trabajo de agencia, siguen trabajando básicamente con los modelos que conocen: álbumes de 48 páginas formados por una historia larga o varias cortas, personajes que protagonizan varios álbumes, continuidad de los géneros clásicos (ciencia ficción, terror, aventura, western...) aunque se van ampliando temáticas gracias sobre todo a la influencia de "El Víbora", que prácticamente crea un nuevo género en sí mismo.
Es decir ese primer cómic adulto de los 80 es fundamental, pero está más centrado en asumir derechos autorales fundamentales y en continuar los formatos del cómic clásico con mayor libertad estilística y argumental....
El boom del cómic de los 80 se convirtió en un crash y tras la travesía en el desierto que vivieron los autores nacionales durante unos cuantos años, ahora la novela gráfica ha traído mucha mayor libertad en casi todos los aspectos, de formato, narrativa, estilística, temática... y lo que está por llegar, que esto no ha hecho sino comenzar.
Y vuelvo al principio de la pregunta, la gran paradoja de la novela gráfica es que algo que ha surgido de abajo arriba (es decir, es un "invento" de los autores que los editores y el público han tenido que asumir) como una reivindicación de la autonomía creadora del artista de cómic, ha acabado representando para muchos un formato hiperdefinido "17x24" o "17x26" con muchas páginas y apariencia de libro, para que se pueda colocar perfectamente en librerías generalistas.
Evidentemente es un formato que tiene muchas ventajas y que ha acabado "normalizándose" como el formato por definición de la novela gráfica, pero que sea el más habitual, no significa que el formato sea el que defina qué es o qué deja de ser NG. Los trabajos de Ware o el último premio del saló de Barcelona, "Aventuras de un oficinista japonés", de José Domingo son NG sí o sí.

- P.: El momento de máximo apogeo de "Arrugas" coincide con un renovado interés mediático, la apuesta de las grandes superficies por el formato y la respuesta institucional con la creación del Premio Nacional ¿Crees que este momento ha sido un boom o ha habido una siembra que aún ha de dar sus frutos?
- R.: Los factores que has citado son fundamentales: el renovado interés mediático, la proliferación de salones, el premio nacional, la llegada de nuevos lectores, los nuevos puntos de venta... pero sobre todo que cada vez hay más autores produciendo obras interesantes para todos los públicos, cada vez se edita más y mejor. Creo y deseo que esto no sea un boom, creo que es una siembra, que el trabajo es mucho más lento que el que se vivió en los 80, ni siquiera se alcanzan las cifras de entonces, pero, precisamente, el ir poco a poco, creo que está haciendo que los cimientos de este movimiento sean mucho más fuertes, hace unos años te hubiera dicho que vamos poco a poco, pero que está claro que esto avanza y que vamos por la buena senda. Ahora, con la crisis, las cosas no se sabe si van para adelante o para atrás, pero creo que, independientemente de eso, el trabajo se está haciendo bien, cada vez hay mejores obras y las que llegarán en un futuro próximo serán mejores todavía. En ese sentido soy optimista.

- P.: Con Paco Roca como baluarte buscáis cambiar la relación de poder establecida con las editoriales francesas. La tónica habitual es que los autores españoles publiquen en Francia y se compren los derechos para su edición en castellano. Planteáis apostar por una producción propia exportable a ese mercado ¿Cuál esta siendo el resultado de la apuesta?
- R.: No pretendemos cambiar ninguna relación de poder, no somos tan ingenuos. Ahora mismo (y obviando el terreno del humor, que ahí está, evidentemente) fundamentalmente hay dos industrias del cómic donde pueden publicar los autores nacionales: la industria norteamericana del superhéroe, y la industria francobelga del álbum.
Si una persona quiere vivir exclusivamente de dibujar cómics el camino obvio es ese. Y eso es así, y eso seguirá siendo así para una gran mayoría de dibujantes. Ahora bien, si uno quiere hacer una obra de otro tipo, si uno quiere apostar por la novela gráfica, ahora mismo no hay demasiada diferencia entre publicar primero en España y que ese trabajo se venda luego en el extranjero o seguir el camino contrario. Bueno, sí hay diferencias, en ese terreno, a corto plazo sigue siendo más ventajoso el mercado francés, pero a medio plazo, o si la obra tiene éxito, creo sinceramente que el autor se beneficia publicando primero en España.
Durante el 90% de la historia del cómic en este país, se ha entendido el cómic primero como un oficio, como una profesión, y muy en segundo término (o ni eso) como un arte. Eso ha condicionado muchísimo el debate sobre qué es ser autor de cómic y qué no lo es. En ninguna otra disciplina he oído plantear que, por ejemplo, un novelista no es novelista si no vive exclusivamente de escribir novelas, o que es menos novelista si lo compagina con la docencia, los artículos periodísticos o con ser bedel de un instituto. He leído muy pocas entrevistas con escritores en los que se les pregunte si se puede vivir de esto. Ojalá todos los escritores pudieran vivir de sus novelas, poemas, ensayos o lo que quieran que escriban, pero el principal baremo para juzgarles es la calidad de su obra, independientemente de que viva al 100% de eso o sean rentistas que escriben por entretenerse. En el cómic creo que hay una obsesión porque los ingresos procedan exclusivamente del cómic, y creo que esa obsesión se debe fundamentalmente a esa tradición "profesional" y a la perenne comparación entre los artistas que trabajan para las industrias norteamericanas y francobelgas y los que lo hacen primero para España. Las dos son opciones perfectamente válidas para desarrollarse en el mundo del cómic, pero cada una tiene sus ventajas y sus inconvenientes.

- P.: Poco a poco estáis publicando obra de autores japoneses, apostando especialmente por la obra de Shigeru Mizuki. Publicáis trabajos de los principales mercados del cómic: Americano, Francés y japonés. ¿Existen muchas diferencias en los modelos editoriales? ¿Cómo es el trato con los distintos mercados?
- R.: No hay demasiadas diferencias entre el mercado americano y el europeo, al menos para nosotros. Con Japón sí que nos resulta mucho más difícil trabajar, no sólo por el idioma, también por otras barreras, de tipo cultural, las negociaciones son mucho más largas y complicadas. Nos gustaría publicar más autores japoneses, por supuesto, hay muchos autores interesantísimos, pero no creo que demos muchas sorpresas en ese terreno, aunque alguna habrá...

- P.: Además de obras de gran comercialidad apostáis por una serie de autores de cabecera como Baudoin o Eddie Campbell, de los que vais publicando poco a poco el grueso de su obra ¿Responde el público a apuestas de este tipo o son autores que prestigian más la editorial que los beneficios que generan?
- R.: Como te decía antes, una editorial vale lo que valen sus autores, de hecho una editorial es los autores que tiene, ese es su mensaje. Los autores que publicamos son los que definen Astiberri, lo que somos y lo que pretendemos ser, lo que entendemos que es el cómic a nuestra manera. Evidentemente dentro de los autores que encajan con nuestra línea editorial algunos son más comerciales que otros, pero siempre realizamos un esfuerzo por continuar publicando a la gente que consideramos de la casa, evidentemente dentro de nuestras posibilidades, somos una editorial pequeña y no podemos permitirnos ciertos excesos.

- P.: ¿Cómo afrontáis desde la editorial la crisis existente?
- R.: Pues como todos, con miedo, incertidumbre y preocupación, intentando exprimir nuestra imaginación más si cabe, tratando de reducir gastos... no vamos a cambiar nuestra política, pero sí es verdad que podemos pensarnos más que antes publicar alguna obra en concreto.

- P.: ¿Proyectos?
- R.: Continuar como hasta ahora, apostar cada vez más por autores nacionales, intentar venderlos cada vez más en el extranjero... en fin seguir en la línea que estamos (y algún que otro proyecto del que no puedo hablar, por supuesto)

- P.: ¿Cómo te ves en el futuro?
- R.: ¿Yo? ¿Personalmente? No tengo ni idea, mi plan de jubilarme a los 40 ha fracasado estrepitosamente (incluso el de trabajar entre 40 y 50 horas a la semana ha fracasado también) así que sólo aspiro a no amargarme demasiado, a que mis proyectos profesionales tengan continuidad en el tiempo y a no estar tan cansado todos los días. Lo de la sabiduría ya lo he descartado.