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Back Está aquí: Home De interés El mundo del comic con Infame&Co #comic “Los autores estamos en permanente crisis” Entrevista a Rayco Pulido.

#comic “Los autores estamos en permanente crisis” Entrevista a Rayco Pulido.

Rayco Pulido es uno de los autores más interesantes del panorama del cómic actual. Un autor valiente y sincero que asume riesgos para ser fiel a su visión del cómic como expresión astística. Después de sorprender con un trabajo como "Sin título. (2008-2011)", en el que analizaba los resortes que hacen funcionar una historia, realiza una atrevida adaptación de un clásico de la literatura, "Marianela" de Benito Pérez Galdós, sin perder un ápice de personalidad ni renunciar a su forma de entender la historieta. De procesos y resultados hablamos con Rayco Pulido.

-Pregunta: ¿Cuándo decides que quieres dedicarte a hacer cómics?

 Respuesta: En mi caso no hubo un momento clave. Mis tres hermanos mayores ya leían y coleccionaban tebeos cuando aparecí por casa. Aprendí a interpretar la conexión entre imágenes y más tarde a leer (y a colorear para desesperación de los propietarios) con los tebeos de Vértice y Bruguera.
 R.: Si a eso le añadimos que veo a mi hermano Javier sentado en el tablero de dibujo desde que tengo uso de razón y a mí también me gustaba darle al lápiz, pues supongo que todo surge de manera natural.

 P.: Tu primera experiencia en el medio es "Final Feliz", en la que dibujas un guión de Hernán Migoya ¿Qué es "Final Feliz"?
 R.: Básicamente es la idea que Hernán Migoya tenía (no sé si la mantiene) sobre lo que es el amor. Son cuatro historias, un tetraedro que refleja cuatro caras de un mismo asunto. Una empresa ambiciosa, desde luego.
Formalmente es un tebeo bastante experimental, las historias se solapan avanzando entremezcladas, con un par de narradores-comentaristas que se pelean por dar su versión sobre lo ocurrido. Creo recordar que en aquella época Hernán serializa Kun fu kiyo, pero a la vez alucinaba con "Rayuela", así que en "Final feliz" desvela ese lado más experimental y (creo) personal.

 P.: ¿Cómo nace el proyecto?
 R.: Hernán ya lo tenía medio apalabrado con Paco Camarasa (Edicions De Ponent), así que sólo faltaba el dibujante. Yo andaba por Barcelona terminando la carrera y preparé una carpeta con páginas de prueba para enseñar en el salón del cómic. Encontró mi estilo adecuado y comenzamos a hablar del proyecto.

 P.: En la obra se ve un estilo de dibujo que no tiene mucho que ver con lo que será tu trabajo posterior ¿Intentas variar tu estilo en función del proyecto o es parte de la evolución personal?
 R.: Las dos cosas, por un lado defiendo que cada historia requiere un tono y registro distinto. También soy consciente de que es una decisión anticomercial; sin estilo no tienes una marca reconocible para el público, lo cual dificulta labrarte una carrera, pero tengo fe en la inteligencia del lector.
Por otro lado, al no haber una industria sólida, el autor español casi empieza a publicar (salvo excepciones) las primeras páginas que dibuja, en general hay muy poco bagaje detrás. El aprendizaje se hace de cara al público. Como comentaba Max hace poco en una entrevista, el autor de hoy casi empieza a publicar editando una novela gráfica, y las expectativas (personales, no comerciales) son enormes. La poca industria que hubo en España fue desastrosa, pero tuvo algunas cosas buenas, por ejemplo, podías entrar de aprendiz/asistente de algún autor e ir cogiendo algo de oficio, como sigue ocurriendo en Japón.

 P.: ¿Cómo fue el trabajo con Migoya?
 R.: Hernán me dio la primera oportunidad con un proyecto ya estaba adjudicado, así que trabajaré sin presión, sabía que se publicaría. Nunca antes había colaborado con un guionista, de manera que cualquier proceso me parecía el bueno. Cuando hablamos por primera vez sobre "Final feliz" no me presentó una sinopsis, fue algo más informal, me contó un poco los temas que quería tocar y las características de algunos personajes, para que fuera diseñándolos.
Nunca tuve un guión completo, de manera que avanzaba a ciegas, sin visión global. Cada X tiempo (a veces dos semanas, a veces dos meses) quedábamos en un bar y me pasaba unas diez páginas dibujadas, con sus planos y diálogos. De manera que yo "pasaba a limpio" los dibujos de Hernán sin cuestionarme demasiado las cosas. Por eso digo que yo ilustré "Final feliz", no me considero autor de esa obra, al menos al 50%. Siendo generoso me atribuyo un 15% por el empaquetado.
No tener una visión global, los intervalos largos de tiempo sin dibujar y la evolución propia de quien está empezando, derivaron en que al terminar de dibujar, aquello fuera un desastre, estilísticamente inconexo. Al fin tenía el guión completo, de manera que les pedí paciencia a Paco y Hernán y redibujé el libro entero. Hay dos versiones de "Final feliz".
Entroncando con la pregunta anterior, lo truculento de la historia hizo que me decidiera a mezclar estéticas contrarias; Por un lado, el estilo realista/feista cercano al "Black Hole" de Burns, y por el otro, la estética de los álbumes de boda y comunión; blanco,dorado y rosa chicle. Puro kitsch.
Aunque es obvio que nunca volvería a trabajar sobre un guión dibujado, estaré eternamente agradecido a Hernán por darme esa oportunidad. Además como editor de La Cúpula parió la "Colección Brut" y trajo a España el trabajo de Burns, Clowes, Bagge y Chester Brown y eso, para los lectores de mi generación, fue una revelación.

 P.: Han pasado 10 años desde que realizases la obra ¿Cómo la ves después del tiempo transcurrido?
 R.: Pues hace años que no lo leo, de hecho, no suelo releer mi trabajo, así que no tengo ni idea de cómo habrá envejecido.

 P.: Con "Final Feliz" comienzas ru colaboración con la editorial De Ponent ¿Cómo ha sido el trato con la editorial?
 R.: En De Ponent se hacen muchas cosas bien, otras no tanto. Paco Camarasa da la oportunidad de publicar a muchos autores novel, también a autores "clásicos" que ya no interesan comercialmente pero que aún tienen cosas que decir. Muchos autores consagrados, cuando necesitan experimentar saben que De Ponent es la editorial adecuada. Además su catálogo es casi 100% nacional y la libertad artística es total.
La parte negativa: los libros son caros y los promocionan poco. Además se reservan los derechos de reproducción de la obra demasiado tiempo, 10 años (frente a los 5 de Astiberri, por ejemplo). Por último, no todos los autores cobran lo mismo y esa variación en el pago es subjetiva, no tiene nada que ver con espectativas de venta. No me parece justo que dos autores que venden lo mismo, cobren distinto.
En lo personal tengo una excelente relación con Paco, le debo mucho y sé que siempre tengo las puertas de su casa abiertas, pero bueno, lo cortés no quita lo valiente.


 P.: Tu siguiente trabajo será de nuevo con la editorial De Ponent. En "Sordo" ilustras un guión de David Muñoz ¿Cómo nace la historia?
 R.: Conocí a David a través de mi hermano en algún salón del cómic de Barcelona. Había leído un montón de cosas suyas, desde artículos y entrevistas (Urich y su secuela) a historietas cortas... recuerdo especialmente "Caja de ruidos", "Rayos y Centellas" y por supuesto "Miedo" (una joyita del tebeo patrio coguionizado por Antonio Trashorras y con dibujo/color de Javi Rodríguez). Le enseñé algunas páginas de prueba, le gustaron y nos comprometimos a colaborar.

 P.: En "Sordo" nos encontramos con Anselmo. Preparando la voladura de un puente pierde la capacidad auditiva, algo que marcará el tono del resto de la obra ¿Fue muy complicado intentar mostrar las acciones y pensamientos de los protagonistas sin ampararte en la palabra escrita?
 R.: David lo pone muy fácil, su escritura es visual, narra con imágenes. El guión de Sordo es técnico, está paginado y describe lo que debe ocurrir en cada viñeta pero sin meterse en lo formal. Sólo tenía que interpretar y negociar con David posibles soluciones o cambios. Recuerdo que una de las escenas más complicadas de resolver fue justo cuando Anselmo se da cuenta de su sordera, en el primer tramo del libro. Esa escena debía avisar al lector de lo que sucederá en adelante, dejar claro ese primer paso era fundamental.
En silencio se pueden articular discursos complejos, ahí tienes el Frank de Woodring. Lo de "Sordo" es más sencillo, casi animal, se trata de sobrevivir, así que todo es acción física.
Modestia aparte, creo que la narración visual es uno de mis puntos fuertes, mis lectores no dan marcha atrás en la lectura o se paran porque la narración es confusa. Para mí, lo realmente complicado es lo contrario, manejar escenas con mucho diálogo, como ocurre en "Nela" o algunos pasajes de "Sin título, 2008-2011".

 P.: En "Sordo" vemos la España de la posguerra y a un grupo de maquis que se echa al monte ¿Fue muy complicado documentar la época?
 R.: Creo que el sacrificio de los maquis merece mucho más reconocimiento, su lucha apenas tiene visibilidad, de eso me dí cuenta al documentarme. En la red apenas encontraba información de calidad, un puñado de fotos y documentos que enseguida empezaban a repetirse, algún relato...hay unos cuantos libros, pero yo necesitaba información visual. Es una historia minimalista, el hombre y la naturaleza. Afortunadamente David sí que había hecho los deberes al escribir el guión. Viajó a la estación de trenes de Canfranc (Pirineos) y tomó fotos muy detalladas de los montes, la flora y la fauna que la rodean.

 P.: En "Sordo" se plantea la traición de las naciones aliadas en la lucha contra la dictadura tras la victoria de la 2ª guerra mundial, una temática a la que recientemente hace alusión Paco Roca en "Los surcos del azar".
 R.: Sí, a todos les mueve la misma esperanza pero Anselmo acaba peor. Ampliando la respuesta anterior, en "Los Surcos" hay un gran esfuerzo documental, que suele ser un pilar importante en la obra de Paco Roca. Yo me documento lo justo para darle cierta verosimilitud gráfica al relato, pero tiendo a centrarme en el núcleo dramático, en ese sentido son trabajos antitéticos.

 P.: ¿Cómo fue el trabajo con David Muñoz? ¿Hay muchas diferencias que trabajar con Migoya?
 R.: Totalmente distinto, ya hablé sobre mi experiencia con Hernán, pero creo que no siempre utiliza el mismo sistema. Con David es distinto, primero envía una sinopsis y más tarde un guión técnico que habitualmente ha pasado por dos o tres reescrituras. Yo visualizo la acción y le paso bocetos para discutir sobre la narración. Es un proceso orgánico, con mucho diálogo. David está acostumbrado a trabajar en equipo (cine y televisión) y es generoso a la hora de tener en cuenta la opinión del dibujante y si no está de acuerdo expone sus motivos. Los dos pensamos que la claridad y la condensación es la clave en este medio, de manera que llegamos a acuerdos rápidamente.
David tiene un montón de ideas interesantes y una enorme capacidad de trabajo, hemos colaborado en otros proyectos que por un motivo u otro han caído, pero estoy seguro de que volveremos a publicar juntos.

 P.: A través de la sordera del protagonista vemos el reflejo de una España aislada del exterior que se ve incapaz de distinguir a aliados y traidores ¿Fue muy complicado entrar en los miedos del nselmo?
 R.: El hambre, la persecución, la soledad y la indefensión que produce perder un sentido acerca a Anselmo a la locura... es un camino delicado de mostrar; cambios físicos, actitud errática, sueños para acceder de manera directa a su subconsciente...fue un reto mostrar esa transformación y que no quedase artificial. La protagonista de "Nela" transita un camino parecido pero por motivos distintos, así que "Sordo" fue el mejor de los entrenamientos.

 P.: La incultura, el hambre, la incapacidad de huir están muy presente en la obra bajo su apariencia de relato de acción.
 R.: Exacto, está el núcleo dramático (el motor) y luego está el resto de información que aparece de manera sugerida. En este caso muestra la vida en un pueblo de España justo cuando termina la guerra civil. El lector inteligente debe leer entre líneas (en este caso entre viñetas) para sacar jugo a la historia. "Sordo" es un tebeo casi mudo, te lo puedes leer en 15 minutos si pones el piloto automático, pero no te habrás enterado de la misa la mitad. Algo parecido a lo que comentaba antes sobre mostrar documentación y trama tirando en exceso de diálogo expositivo.

 P.: En "Sordo" vemos como la vida en la naturaleza continúa ajena a los hombres y sus dramas.
 R.: Sí, al comienzo vemos cómo Anselmo es el flanco débil de su cuadrilla, es el más dependiente. Un aspirante a profesor un tanto escéptico que por sus simpatías políticas ha tenido que subir al monte. Al quedarse solo se convierte en el ratón de ciudad que visita el campo, el mundo gira a una velocidad distinta y es implacable. Esta es una historia sobre adaptación y supervivencia, no es de extrañar que entre las películas favoritas de David se encuentre "Jeremiah Johnson".

 P.: En "Sin título. (2008-2011)" vemos un nuevo cambio de registro. Lo primero que llama la atención es que eres autor completo de la obra. ¿Cómo nace "Sin título"?
 R.: En 2008, tras publicar "Sordo" decidí que era hora de volar solo. Por aquella época daba clases en secundaria y mis alumnos leían (más bien sufrían) "Marianela" de Galdós. Yo también la leí a su edad (es el autor canario más representativo) y el recuerdo tampoco no era grato. Además hacía poco que había leído "Misericordia" y seguía deslumbrado. Sentí curiosidad y releí la novela. El primer capítulo, que presenta a dos personajes a través de una escena puramente simbólica, ya reveló las posibilidades gráficas. Presenté un proyecto para adaptarlo a las entidades públicas Canarias que a priori podrían interesarse por algo así. Su reacción me desanimó tanto que abandoné el proyecto y me puse a recuperar ideas que había ido apuntando durante la realización de "Sordo".
Presenté el proyecto "Sin título" a la extinta beca Alhóndiga, pero el concepto era tan marciano y difícil de explicar en una sinopsis que dudo que pasara el primer corte de selección. Para entonces la historia ya se había apoderado de mi mesa de dibujo, de manera que seguí adelante. Tras la experiencia de la beca decidí no enseñar el proyecto hasta que estuviera terminado. Trabajé tres años bajo la incertidumbre de no saber si alguien querría publicarlo. No sé si ahora tengo tanta fe.
Sólo podría haber un editor interesado en un producto así: Paco Camarasa. Esa se la apuntamos a De Ponent, en su catálogo hay obras radicales que sólo podrían haber visto la luz ahí.

 P.: Desde la portada avisas del juego que estableces en el interior entre realidad y ficción mezclando dibujo y fotografía.
R.: La portada es una superposición de imágenes, tiene sentido, son dos historias paralelas que utilizan registros radicalmente distintos. Es un buen recurso para representar la dualidad, yo cogí la idea de los fotomontajes surrealistas. Recientemente David Rubín recurrió a un concepto similar para diseñar la portada de Beowulf.

 P.: "Sin título" mezcla dos historias. El relato "Pie de trinchera" en el que estableces un thriller ambientado en las Canarias por un lado y por otro una serie de fotomontajes en los que dos personajes analizan como funciona la obra. ¿Desde el principio tenías presente la necesidad de este metalenguaje?
R.: Siempre me han interesado los manuales de guión, los ensayos sobre teoría de la imagen/montaje y los libros de entrevistas a guionistas y directores. Trabajando en "Pie de trinchera" hubo un momento de parálisis, por cada movimiento se me ocurrían cuatro justificaciones para que tomara una dirección distinta. De esa crisis por exceso de información nació la idea de utilizar la historia de ficción como base para desarrollar un ensayo sobre teoría del guión.
Para optar a la beca debía presentar un buen número de páginas pero aún no había dado con la clave fotográfica (tres años dan para mucho), así que la escena "real" simplemente llevaba un estilo de dibujo distinto, paradógicamente más icónico que el de la historia de ficción.

 P.: A través del libro parece que quieres reflexionar sobre los mecanismos de una historia, mostrando de una forma práctica como se desarrolla.
 R.: Exacto, la mejor parte de los manuales de guión suele estar al final, cuando analizan guiones reales. Sacrifiqué "Pie de trinchera" para hacer uno de estos análisis.

 P.: Un salto arriesgado es mezclar dibujo y fotografía ¿Cómo nace la idea de mezclar ambos mundos?
 R.: La historieta con dos estilos de dibujo distintos no acababa de funcionar, se dejaba leer, pero ambas capas de lectura se seguían movíendo en la misma liga. Ahí si hubo un click, recuerdo perfectamente que paseaba por la calle. Fue una sensación agridulce, por un lado la alegría de haber dado con la clave, por el otro veía como se borraban la mitad de mis lectores potenciales. La apuesta más anticomercial de mi carrera es posiblemente la más sincera.
El libro recibió muy buenas críticas, y entró en un montón de listas especializadas de "lo mejor de 2011", pero los almacenes están llenos de "Sin títulos".

 P.: En la imagen "real" vemos una trama secundaria que intenta dar más verosimilitud a los personajes, convirtiéndolos en personas con sus celos y su pasado común ¿supuso una sobreexposición o fue sencillo convertirte en personaje?
 R.: Esa es otra decisión complicada de tomar pero sencilla de entender; quería que el protagonista de la historia de ficción se pareciera físicamente al personaje principal de la historia "real". Quería esa confusión. Pensaba dejar la sesión de fotos para el final, así que no podía arriesgarme a escoger un actor que a los dos o tres años (lo que tardo en dibujar) cambiara de idea o de look. El que me conoce sabe lo que sufro cuando hay una cámara presente o toca hablar en público. De todas formas, la sobreexposición se acaba en imagen, no hay nada autobiográfico y el resto de los actores son amiguetes.
En cuanto a decisión de crear una historia entre los personajes de la fotonovela; pensé que la mejor manera introducir la información sobre teoría de guión era a través de la ficción. Intenté esconder que en realidad es un ensayo.

 P.: En "Sin título" reflexionas sobre el medio pero también dejas ver las costuras con las que desarrollas las historias. A través de tu trabajo y tu blog nuncatrabajessolo.blogspot.com vemos como los procesos forman parte de la historia.
 R.: Sí, para mí es lo más interesante del trabajo. Disfruto y sufro a partes iguales las primeras fases del proceso creativo, la búsqueda. Cuando tengo el guión escrito, la acción visualizada, el diseño de personajes, el registro y el tono, sólo queda sentarse a dibujar, la parte mecánica.

 P.:¿En algún momento te has planteado recoger las reflexiones que has llevado a cabo en un libro más teórico?
 R.: Hay un montón gente que sabe más que yo sobre esos temas y además escribe mejor. No sabría por dónde empezar, me tiraría un par de años sólo para darle algo estructura... y con suerte vendería 400 ejemplares. Disfruto en este medio, lo más cerca que estaré de hacer algo así es "Sin título".

 P.: En "Pie de trinchera" vemos una historia que entra de lleno en temas de permanente actualidad, desarrollando una trama cercana al género negro ¿Cómo nace "Pie de trinchera"?
 R.: Hay quien dice que las historias son el producto de combinar un montón de malas ideas. Tienes un montón de piezas que no valen nada, un día encuentras una conexión y tiras del hilo. Yo escribo desde el final, en este caso tenía la imagen del abrazo tras un violento desenlace. Quería dibujar una historia periférica, con elementos propios del lugar donde vivo: el océano Atlántico que se traga miles de personas sin constar en ningún registro, el tráfico drogas, los malos tratos (nuestros números dan miedo) y los cuerpos de seguridad que custodian la frontera entre dos continentes.
Para variar la realidad se mofa de la ficción. Hace unos meses, en Fuerteventura detuvieron a los integrantes de una patrullera de la guardia civil por tráfico de drogas y hace nada vimos a agentes del mismo cuerpo usando material antidisturbios contra personas que trataban de mantenerse a flote. Ahí hay más negritud que en cualquier trama del género.

 P.: Ninguno de los personajes de la historia parece ser inocente y entre todos existen vínculos que se resisten a romperse, como en una red de la que no pueden escapar ¿Cómo desarrollas sus personalidades?
 R.: Interesante reflexión, hasta ahora no me había dado cuenta de que mucho de lo que escribo tiene que ver con relaciones tóxicas e inquebrantables.
Para escribir "Pie de trinchera" puse en práctica un consejo común en varios manuales de guión; escribir la biografía de cada personaje. Es una manera de saber cómo actuará en cualquier situación. Es un ejercicio farragoso y a menudo innecesario...pero ayuda cuando estás atascado o todos tus personajes actúan siguiendo la misma lógica. Si la ficción es una simplificación de la realidad, los personajes deben ser coherentes, parecer reales pero no ser reales. Construirlos de manera realista es hacerlos inconexos, contradictorios... y así es imposible que el lector pueda sentirse identificado, si el lector no se refleja en el protagonista, no le importará lo que le ocurra y así no hay trama que aguante.
Los personajes de esta historia son conscientemente imperfectos (aspiran a ser realistas), poliédricos. Muchas de sus caras son oscuras, pero como narrador me prohibí juzgarlos, eso le toca al lector.

 P.: ¿Cuál fue la respuesta a un libro de estas características?
 R.: Como comenté antes, la crítica lo trató muy bien, pero quizás centró demasiada atención en el ejercicio experimental. Sinceramente, al terminar 2008 tuve la sensación de que ese año no había leído historias con más chicha que "Pie de trinchera" (la historia de ficción). De hecho, unos cuantos lectores me dijeron que me había equivocado, que la fotonovela estorbaba..
En cuanto al público "no especializado" bastante mal. Formalmente he visto pocos productos más anticomerciales y es que la mezcla de dibujo abocetado con fotonovela hace daño a la vista. Cada vez que un lector potencial abre un ejemplar yo tendría que salir de detrás de la estantería y susurrarle al oído que la forma debe ser esclava del contenido. Opino que en el tebeo actual (nacional incluido) prima el cómo lo cuentas sobre el qué cuentas. Nos quedamos sin historias.

 P.: Tu siguiente paso supone la vuelta a un antiguo proyecto. La adaptación de un libro de Benito Pérez Galdós, "Marianela"
 R.: Ya expliqué que el germen está en 2008. Pensé que tras dibujar guiones ajenos lo mejor era apoyarme en el argumento de otro antes de escribir material original. El azar y la mala disposición hizo que se invirtiera el orden de los acontecimientos. Creo que eso hizo a "Nela" mucho más fuerte. Además pude permitirme trabajar como si fuera un profesional, le dediqué dos años de manera exclusiva, tirando de ahorros y el paro, fabriqué una burbuja. Dos años dibujando, cinco planificando.

 P.: Lejos de hacer una adaptación al uso llevas el libro a tu terreno y aplicas numerosos recursos para hacer que esté vigente y cercano a un público actual ¿Cómo fue el proceso de enfrentarte a un texto de hace más de un siglo?
 R.: No creo que todos los textos sean adaptables, al menos no de una manera digna. El propio Galdós tiene un montón de novelas que son imposibles de trasladar. "Marianela" es un texto visualmente muy rico, con una alta concentración dramática y simbólica, sin embargo es un texto corto. Una novelita con una estructura sólida y funcional basada en un "efecto único", casi un cuento. Encima la psique de la protagonista se construye de la mejor manera posible: a partir de la interacción con los demás personajes. Tras diez páginas y ya le coges cariño a la Nelita.
Desde el punto de vista del cómic, la premisa inicial fue no hacer una adaptación al uso, es decir, afrontar el libro como una sucesión de textos de apoyo ilustrados. Quería aplicar todo lo había aprendido para contar la historia de la manera más personal posible pero manteniendo la fidelidad al texto original.

 P.: Has hablado en ocasiones de la necesidad de quitar texto o agilizarlo para hacerlo más dinámico.
 R.: Sí, para mí el cómic es ante todo un medio visual (cualquiera lo diría por el lastre que estoy soltado), de manera que considero parte de mi trabajo economizar texto, y para eso están las imágenes y la condensación." Marianela" es una novelita de la primera época de Galdós y estilísticamente está muy lejos de "Misericordia", por ejemplo. El joven Galdós se gustaba, y en sus comienzos suele aparecer como un narrador omnisciente con cierta tendencia a la retórica. Poco a poco fue puliendo su estilo, siendo cada vez más directo y aparentemente neutro. Considero a Galdós como el escritor más importante en nuestra lengua, es el gran urdidor de tramas, tiene una obra brutal tanto por calidad como por cantidad.
Aquí decidí eliminar la voz del narrador y tratar de meter esa información a través de imagen. No hay textos de apoyo y me he esmerado en pulir la prosa para que los diálogos conservaran el "sonido" original.

 P.: En "Nela" vemos la historia de amor entre una pobre chica enamorada de su señor, al que sirve de perro lazarillo ¿Cómo fue trabajar con un material tan sensible?
 R.: Muy complicado. En lo personal digamos que soy bastante inexpresivo, de manera que cuando leo (hablo de cómic) material que apela a la sensibilidad me cuesta mucho conectar. Tiene que estar muy bien zurcido o empiezo a verle las costuras, porque esas puntadas son las más delicadas. Ahí los trucos me enfadan y abandono la lectura a la mitad. Lo peor es que eso me suele ocurrir mientras intento leer best-seller, otro indicador de que jamás me ganaré la vida con esto.
Cada escena tiene un tratamiento distinto, a veces meditado, a veces intuitivo...en este tipo de tesituras, ponerte en la piel del personaje y dejarte llevar suele dar sus frutos. En ese sentido la declaración en tres capítulos y la escena final fue lo más complicadas de resolver. El original, la ultima escena es tan larga e intensa que quedaba artificial, en tono de culebrón. Ahí Galdós se cebó con la pobre "Nela" y a mí me costó unos cuantos quebraderos de cabeza encontrar una solución.

 P.: A través de la historia se muestra una España de señores y de criados en la línea de "Los santos inocentes", una historia de miserias y aspiraciones ¿Cómo fue bucear en la época?
 R.: En realidad no hemos mejorado tanto, de hecho, ahora es un poco más evidente. No tienes más que poner televisión española por las tardes, falsa caridad y pornografía sentimental. A las corridas de toros y los bailes benéficos que organizan las señoronas en "Marianela" le podemos unir los diversos rastros y subastas que organizan las de ahora. Una política social escorada hacia la caridad, y una sanidad pública de la que hablan en tono de ayuda gubernamental, como si no la hubiésemos pagado.
Los males de esa sociedad siguen estando presentes hoy. Sólo hemos cambiado el analfabetismo total por el funcional, todo el mundo sabe juntar letras, pero no todos entienden lo que leen.

 P.: Tu estilo de dibujo entronca con las tendencias más actuales del cómic independiente ¿Cómo se llevan la literatura clásica y el cómic actual?
 R.: Supongo que dos cosas son susceptibles de llevarse bien si das con la tecla adecuada. Es obvio que cada medio tiene sus puntos fuertes y flacos, los problemas vienen de los complejos históricos del medio, pero yo en ese punto tengo las cosas claras. No hice una adaptación reduccionista, estudié durante mucho tiempo una obra imperfecta con la intención de transmitir el mensaje de manera más eficiente. La empresa más ambiciosa que me he permitido nunca. El lector es el responsable de juzgar (incluso comparar, si tienen el ánimo) el resultado.

 P.: Utilizas una segunda tinta ocre para mostrar la visiones y ensoñaciones de Nela. ¿Qué te lleva a usar este recurso?
 R.: Galdós, entre otras cosas, está considerado uno de los padres del realismo. Sin embargo, "Marianela" está salpicada de elementos paranormales. Nela está sola en el mundo y a veces habla con su madre muerta. Son alucinaciones auditivas que yo debía trasladar a imagen. Pensé que esos momentos necesitaban un tratamiento especial por seguir una lógica distinta, de ahí las lenguas ocre. En la adaptación cinematográfica que protagonizó Rocío Dúrcal optaron por acentuar ese lado perturbado de Nela, convirtiéndola en imprevisible e incluso peligrosa para Pablo.

 P.: Si en "Sordo" debes buscar recursos para sustituir el sonido, en "Nela" lo invisible a los ojos se convierte en un personaje más. ¿Cómo afrontas mostrar estas abstracciones?
 R.: Con una mezcla entre reflexión e intuición, siempre teniendo presente que lo primordial es la claridad narrativa. Poco más, podría hablar de cada solución en concreto, pero entonces nadie acabará de leerse esta entrevista.

 P.: El choque entre religión y ciencia está muy presente en todo el relato.
 R.: Y en el resto de la obra de Galdós. Era creyente pero profundamente anticlerical, para él la iglesia es una lacra que pudre y frena el progreso social. Los obispos le correspondieron atacando y censurando su obra incluso tras su muerte.
En "Marianela" Galdós muestra que está a la última en cuanto a progreso científico se refiere, muy documentado. Algunos estudiosos sitúan el origen de la novela en un caso clínico real, un oftalmólogo milagroso.

 P.: Han sido 4 años de trabajo la realización del libro ¿Cómo ha sido el proceso de trabajo?
 R.: Cinco años. Tres años como proyecto durmiente mientras dibujaba "Sin título" en los releía obsesivamente el libro, apuntaba ideas e impresiones, buscaba soluciones...planificaba. A eso hay que sumarle dos años de dibujo con dedicación exclusiva.
En cuanto al proceso, soy de los que estructuran y escriben todo antes de empezar. Me gusta trabajar siguiendo un mapa, no improviso mientras dibujo las páginas finales. Suena aburrido pero es la manera de mantener la concentración en cada aspecto del trabajo, compartimentar.

 P.: Al final del libro añades unas notas en las que aproximas al lector como se ha realizado la adaptación.
 R.: Sí, es un plus, no afecta a la historia, puedes obviarlo o leerlo. Investigué bastante y me daba pena no dar a conocer algunos datos sobre Galdós y sobre la adaptación. No soy Chester Brown, pero creo que el texto quedó resultón.

 P.: Dedicas en ti blog un amplio reportaje a la portada, en la que muestras cómo para su realización vas desde el homenaje al diseño de la colección de clásicos de las letras hispánicas de cátedra al uso de las figuras más básicas para potenciar su minimalismo.
 R.: Creo que lo mejor es derivar al lector hacia ese post, que además tiene el record de visitas del blog. Las figuras geométricas básicas y los colores primarios tienen un poder especial sobre nosotros, apelan a algo primigenio y universal. De eso se dieron cuenta los fundadores de la Bauhaus hace mucho tiempo y los rescataron los minimalistas con su "menos es más". Simplificar es uno de los ejercicios más complicados, llevar el registro hasta su punto más abstracto, cuando corre el peligro de perder significado, siempre es un reto. Eso me propuse hacer en la portada de "Nela", o la quieres o la odias, no hay término medio, lo que está claro es que destaca en estantería.

 P.: ¿Hasta que punto te implicas en el diseño del libro?
 R.: Al máximo, pido tener el control absoluto. Entrego los materiales con las indicaciones necesarias para que el objeto sea lo más parecido posible a lo que tengo en la cabeza. Si viviera en la península iría a las imprentas a controlar el proceso, desgraciadamente eso no es viable económicamente. En cada libro manejo un concepto distinto e intento establecer juegos con el lector. Por ejemplo, el final de "Sin título" es la contraportada y en las guardas hice un pequeño homenaje a los que mueren ahogados. En Nela las máquinas sólo intervienen con el código de barras y el certificado PEFC. Incluso la rotulación del texto de la contraportada es manual, lo que genera la extraña sensación de que estoy hablando de mí en tercera persona, jaja. También establezco un juego en las guardas, esta vez usando la "Trascava", la fosa que utilizan las gentes de Socartes cuando quieren suicidarse. El libro menos cuidado es "Sordo", buscando abaratar el PVP cometí un error.

 P.: Nela tiene un anexo en "Panorama", un libro que muestra algunos de los autores más relevantes de la novela gráfica en una selección realizada por Santiago García ¿Cómo surge la colaboración?.
R.: Bueno, tuve la suerte de entrar en la lista de Santiago y acepté enseguida. Me propuso trabajar en algo relacionado con "Nela", y pensé que eso ayudaría en la promoción. Tuve una primera idea que hubiera funcionado bien, ficcionando el momento en el que un joven Galdós acude a la imprenta para revisar los hierros de la primera tirada de "Marianela" (su primer éxito y autoeditada). La mujer del impresor había leído el manuscrito de tapadillo e intenta, sin éxito, contener la emoción que la embarga. La historieta me hubiera permitido dibujar el Madrid de finales del XIX, la miseria en las calles... pero tenía una carga emocional que por cuestión de espacio me obligaba a recurrir a trucos narrativos bastante infames. Creo que sé lo que el público quiere, pero no siempre es lo mejor. Ellos deciden quién sobrevive y quién no, pero eso no significa que tengan razón. A "Sálvame" o el libro de la Esteban me remito.
"Socartes-Madrid" es una historia casi muda cuyo significado dependía de si habías leído "Nela" o no. Una empresa ambiciosa que dejó fríos a casi todos.

 P.: ¿Cómo ves el panorama actual?
 R.: Creo que hacemos los mejores tebeos que se pueden pagar sin dinero. Bromas aparte, hay un nivel altísimo para el mercado que tenemos y las condiciones en las que trabajamos. Tendemos a compararnos con Francia y eso es un error, el dinero hace que en los últimos 10 años allá hayan aparecido autores como Guibert, Sfar, Blain, Blutch, Stanislas o David B. Eso no ha tenido su correspondencia aquí y no creo que seamos más tontos o menos leídos, simplemente no tenemos el tiempo-espacio necesario para madurar como autores. Yo mismo he notado un salto enorme en la evolución de mi trabajo tras dos años encerrado dibujando "Nela". Pero claro, esas condiciones no pueden repetirse a menos que obtenga algún premio o beca, es una situación anómala.
Sé que mi opinión es impopular entre el resto de autores de mi generación, pero creo que en el fondo soy optimista desde la autocrítica. No creo que seamos mejores que Martí, Nazario, Keko, Micharmut, Calatayud, F.H.Cava, Daniel Torres, Federico del Barrio, Gallardo, Raúl, Max, Carlos Jiménez, Beá, Abulí, Sequeiros...pero es normal, ellos cerraron las últimas revistas. Hace unos días revisaba "El octavo día" de Daniel Torres y alucinaba con el volumen de trabajo que se percibe tras cada plancha. ¿Imaginas la sinergia que hubiera creado una publicación anual de cada uno de esos autores? Esa generación era la que tenía que catapultarnos a la escena internacional, pero todo de desmoronó.
Nuestro humor sí que puede competir con cualquiera, pero claro, aún queda "El jueves" y un buen puñado de periódicos.

 P.: ¿Cómo crees que afectará la crisis al desarrollo del medio?
 R.: A los autores no nos afectará, estamos en permanente crisis, algunos abandonarán y serán reemplazados por otros. El tópico de que este es un medio joven hecho por jóvenes, en ese sentido se cumple.
Supongo que el problema lo tienen las editoriales, veremos cuantas resisten los años que nos quedan. Lo que está claro es que el modelo editorial impreso pasa por editar cada vez mejor y ofrecer experiencias imposibles en lo digital.
No aspiro a vivir de esto, solo espero que siga habiendo editores interesados en publicar mi trabajo mientras tenga algo nuevo que contar. Puede ser que el esfuerzo, tarde o temprano, atraiga al lector.

 P.: Desde tu experiencia como profesor ¿cómo ves las posibilidades didácticas del medio? ¿Cómo se llega a un equilibro entre el entretenimiento y la docencia?
 R.: Paradógicamente soy un profesor bastante estricto. Creo en la técnica y opino que ese trabajo consiste en darle a mis alumnos las herramientas adecuadas para representar e interactuar gráficamente con el mundo que los rodea. Lo más difícil es hacerles entender la utilidad del dibujo y la cultura visual en el "mundo rea"l. En mi programación suelo encajar un módulo de cine y otro de cómic, pero son un as en la manga, un premio si responden adecuadamente al resto de objetivos.
Lo más difícil de la docencia es hacer interesante los contenidos, no sé si "entretener" es el término adecuado. Hacer que vuelvan a disfrutar dibujando consiste en que hagan una regresión a la infancia, cuando un cuadrado y un triángulo era su casa, antes de que la obsesión por registrar los detalles de la realidad frustrara su relación con el lápiz. Es complicado hacerles entender que lo realista no es necesariamente lo bueno.

 P.: ¿Proyectos?
 R.: Sobrevivir. Nela me dejó exhausto creativa y económicamente. Al poco de publicar emigré al extranjero a hacer los trabajos que ellos no quieren hacer (spanish slaves). Ahora estoy de vuelta y en una situación relativamente estable. Acabo de terminar un guión que tengo muchas ganas de sentarme a dibujar, pero apenas tengo tiempo para hacerlo. También hay una colaboración pendiente con David Muñoz y en unos meses debería aparecer una historieta corta en la revista que editará Fulgencio Pimentel.

 P.: ¿Cómo te ves en el futuro?
 R.: Hoy pensar en el futuro sólo genera ansiedad. Aspiro a lo mismo que todo el mundo... más un tiempo extra para seguir dibujando.

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