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La videncia, una dedicación denostada

En los últimos meses, las autoridades españolas han registrado un aumento exponencial de celebraciones de ceremonias con la santería y el vudú. El número de denuncias de falsos videntes también se confirma, lo que merma una actividad profesional ampliamente denostada.

Así lo explica la vidente Ruth Montenegro, una de las mejores videntes de España. Desde su actividad como clarividente en España, Montenegro insiste en que no hay que confundir quienes se dedican a ello de forma profesional porque tienen una sensibilidad especial y quienes ven en ello una oportunidad para aprovecharse de las necesidades de las personas.

Montenegro explica que en su caso, la elección fue tan natural como el "don" de empatizar con las personas a través de la videncia natural. El contacto remarca que ella es capaz de percibir las corrientes de energía que fluyen de la persona, ya sean en forma de voz, de comunicación corporal y expresividad general.

A través de esta capacidad para interpretar sucesos que han marcado a las personas, la vidente asegura ser capaz de entrever el pasado, parte del presente y el futuro a él asociado.

Ruth Montenegro se muestra humilde durante la entrevista para el reportaje. A diferencia de otras videntes contactas, ella muestra con transparencia sus métodos para ayudar a las personas que acuden a ella para resolver cuestiones de pareja, autoestima, trabajo o salud.

Reconoce que además de la videncia ofrece servicios como tarotista, e insiste en remarcar que no es lo mismo. Se muestra especialmente preocupada por esa identificación errónea de vudú, brujería, santería y videncia. Asegura que es un lastre que sin el compromiso de todos los videntes es muy difícil de acatar, sobre todo en sociedades en las que la mezcla de conceptos está tan arraigada.

En su caso, matiza, conviven dos facetas, que ofrece según perciba las necesidades del cliente. Durante la conversión explica que se inició precisamente como tarotista en medios de comunicación, pero que optó por una formación especializada en atención a las personas y ahora ejerce de forma autónoma.

¿Qué formación requiere una vidente o una tarotista?, le preguntamos. Tras un momento de reflexión, y consulta de un mensaje de un cliente, que muestra orgullosa, explica que en su caso optó por las áreas relacionadas con la numerología, la astrología, la cábala y iniciación en magia blanca, además de conocer diversos tipos de barajas como la de Marsella o el Tarot Egipcio. Según sus palabras, uno de los más completos y exigentes para el tarotista.

Le preguntamos por el mensaje que ha recibido y nos explica que se trata de un caso que le llena de especial orgullo. Según relata, el paciente acudió a ella en un momento de desesperación plena. Después de varias sesiones consiguió aplacar sus problemas relacionados con la autoestima.

La telepatía, insiste, es la clave para identificar a un buen vidente. Asegura que todos los videntes auténticos que conoce comparten con ella eso que denomina un don natural para la telepatía psíquica y la empatía emocional.

La vidente realiza un ejercicio de telepatía para demostrar cómo trabaja: el sistema consiste en entablar conversación con su interlocutor y establecer contacto visual permanente si es en persona y concentrada cuando es una llamada lo que atiende. Esta concentración, comenta tras finalizar la sesión, es clave para su trabajo, ya que debido a su alta sensibilidad, siente y lee más allá de las mentes de quienes están presentes en la conversación.

Reitera que la telepatía no es algo que se pueda aprender, o no al menos si no se tienen ciertas cualidades psíquicas de forma natural. Del mismo modo, insiste en que la empatía sí que se puede trabajar. De hecho, asegura que es una de las partes que más reforzó en su periodo de formación y especialización.

Los sentimientos que le transmiten los usuarios se manifiestan en múltiples facetas. Algunas, revela, van más allá de lo que dicen las palabras, y cuesta muchas sesiones averiguarelorigen real de aquello que les enturbia el espíritu.

Ante la pregunta sobre su opinión sobre los casos de videntes reputadas que se demuestran como falsos, se encoge de hombros y asegura con total rotundidad que si realmente no son auténticos videntes, las autoridades han hecho un favor tanto a los potenciales usuarios como al gremio de videntes y tarotistas de España